La psicosis terrorista no cesa en el Reino Unido. Tras los atentados fallidos del pasado fin de semana en Londres y Glasgow (Escocia), ha llegado el penúltimo susto: un bulto sospechoso que ha obligado a evacuar el aeropuerto de Stansted, a 48 kilómetros al noroeste de Londres.

La alerta de seguridad ha obligado a acordonar varias zonas del aeropuerto --el tercero más grande de Londres-- y las tiendas han sido cerradas, mientras las fuerzas del orden examinan el bulto sospechoso.

No obstante, la salida y llegada de vuelos no se ha interrumpido, si bien no se permite a nadie, de momento, ni entrar ni abandonar el aeródromo.

Unas doscientas personas se encuentran en la terminal aeroportuaria, ha puntualizado la BBC.

El suceso coincidió con el reforzamiento de la seguridad en los aeropuertos y estaciones de tren del Reino Unido, así como en el Metro de Londres tras los ataques fallidos del pasado fin de semana, que han provocado la detención de siete personas.

Una alerta tras otra...

El pasado viernes, dos coches-bomba fueron desactivados en pleno centro de Londres, mientras que este sábado dos hombres estrellaron un coche en llamas contra la terminal principal del aeropuerto de Glasgow (Escocia).

La Policía relaciona el atentado en Glasgow con los dos coches-bomba hallados en Londres, que de haber estallado, hubieran causado numerosos muertos y heridos, según Scotland Yard.