Los últimos misiles lanzados por Corea del Norte cuentan con una tecnología "avanzada" diseñada para poder atacar al Ejército surcoreano y sus ciudadanos, aseguró este lunes el jefe del comando de las tropas de EEUU desplegadas en Corea del Sur, general Burwell Bell.

En un encuentro con periodistas, el general Bell explicó que los misiles que lanzó recientemente Pyongyang utilizan combustible sólido, lo que demuestra, a su juicio, que Corea del Norte dispone de unos proyectiles "modernos", "fáciles de manejar" y "capaces de ser disparados rápidamente".

Son misiles fáciles de manejar y capaces de ser disparados rápidamente

Entre mayo y junio, Corea del Norte ha disparado varios misiles de corto alcance al mar de China Oriental (mar del este) y al mar Amarillo, aunque el Ministerio de Defensa surcoreano afirmó en todo momento que formaban parte de maniobras militares rutinarias.

Bell aportó más detalles y aseguró que los proyectiles que lanzó Pyongyang son una nueva versión del antiguo Frog y que no son misiles balísticos intercontinentales, sino de corto alcance, por lo que, de ser utilizados contra un objetivo real, éste se situaría en la propia península coreana.

El militar expresó además su preocupación por "la capacidad teórica de Corea del Norte para aunar su tecnología para fabricar misiles con los conocimientos que ha demostrado en materia nuclear".

Por su parte y de acuerdo con Yonhap, el espionaje surcoreano cree que los misiles lanzados por Pyongyang son proyectiles de corto alcance del tipo "KN-O2", una nueva versión del misil soviético SS21(imagen).

El comentario de Bell se produce días después de que Corea del Norte se comprometiese con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a iniciar la desmantelación de sus instalaciones nucleares, un hecho que Bell calificó de "esperanzador".

De esta forma Pyongyang volvería a lo pactado en el acuerdo del 13 de febrero en las negociaciones a seis bandas, en las que participan las dos coreas, EEUU, China, Japón y Rusia.

Estados Unidos cuenta actualmente con 29.500 soldados en Corea del Sur como poder disuasorio ante un eventual ataque del régimen norcoreano.