Carmen Ascaso
La bióloga Carmen Ascaso en su laboratorio del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Carmen Ascaso

En Marte puede haber vida. Esto es lo que permite pensar a los científicos el descubrimiento de microorganismos supervivientes al clima extremo y la alta aridez presente en el desierto de Atacama. La bióloga, microscopista, liquenóloga e investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), Carmen Ascaso, explica que "en Marte hay unos sustratos que se pueden parecer mucho a los terrestres. Sin embargo, tanto para mandar simplemente un equipamiento para visualizar las moléculas presentes como para decir 'esto podría ser un resto de un microorganismo' hace falta mucha experiencia de mente humana muy formada".

En 2006, Wierzchos encontró seres vivos dentro de las rocas del desierto chileno La búsqueda de seres vivos en el desierto chileno de Atacama empezó en el año 2005, cuando Christoph Mckay, científico del Centro de Investigación Ames de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), invitó a Jacek Wierzchos (también científico del CSIC y coinvestigador principal del grupo ECOGEO) a ir con él a Atacama para realizar una expedición. "En aquel momento la agencia espacial intentaba buscar vida allí y probaba diferentes equipos para llevarlos a Marte". Así describe la científica Carmen Ascaso el comienzo de la aventura en la que gracias al doctor Wierzchos —en 2006— pudieron encontrar, dentro de las rocas del desierto "una sal con unas estructuras muy interesantes" y que él mismo descubrió que estaban colonizadas. Había vida en Atacama.

"Algunas de las especies halladas son microalgas y hongos"

Los microorganismos encontrados "en sustratos como Yeso o Calcita son generalmente unas bacterias que pertenecen al grupo de las 'cianobacterias' que tiene alta capacidad fotosintética. Existen también algunas especies de microalgas y hongos microscópicos". Su principal característica para que puedan sobrevivir en las condiciones extremas de estos lugares es que "producen unos metabolitos secundarios para defenderse generalmente de la alta radiación ultravioleta". Además, la bióloga añade que "la alta radiación y las situaciones extremas en cuanto a la aridez (presentes en el desierto de atacama) podrían ser las mismas que en otros lugares extraterrestres como Marte".

Esta revelación fue clave para que la NASA haya planteado realizar investigaciones en otros planetas a través del proyecto 'Mundos Habitables' con el objetivo de identificar las características y la distribución de ambientes potencialmente aptos para la vida en el Sistema Solar. La agencia espacial quiere conocer "los procesos y condiciones que crean y mantienen ambientes habitables, para poder explorar la presencia de vida fuera de nuestro planeta", como explicó Wierzchos. En el programa participan también investigadores de la John Hopkins University (EE UU), la Universidad de Extremadura, la Universidad de Antofagasta (Chile) y la Universidad Complutense de Madrid.

Cuanto más se conozca la vida en la tierra dificil de conocer, más preparados estaremos para buscar vida en otros planetas

Para ser capaces de reconocer los microorganismos que pueden haber en otros planetas del Sistema Solar tenemos que ser "capaces de investigar y conocer los microorganismos presentes en lugares extremos de la Tierra o sus impronta y huellas. Cuanto más se conozca sobre la vida en la tierra difícil de conocer, investigar e interpretar —como la vida en rocas y desiertos— más preparados estaremos cuando tengamos accesibilidad a buscar vidas en otros planetas", manifiesta Ascaso.

En cuanto al tipo de vida que pueda encontrarse fuera del planeta azul, Carmen Ascaso afirma que no tiene por qué ser como la que conocemos: "los humanos somos muy antropocéntricos y pensamos que todo tiene que ser parecido a lo que nosotros hacemos o vemos".

"Vamos a ver cuán de habitable es nuestro mundo, hagamos modelos y veamos. Esto nos permitirá ver prototipos reales, que se ajusten muy mucho a la realidad y cuando ya se tiene eso se puede modelar y hacer predicciones", propone la investigadora del Museo.

Además de este proyecto de la agencia espacial, en España existe otro plan financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) en el que "una vez descubiertos esos hábitats donde están presentes esos microorganismos y una vez empezados a conocer los seres vivos; lo que queremos es hacer cultivo de ellos, inducirlos a crecer e inducirlos a producir esos metabolitos que producen en el desierto".

Por su parte, agencias como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA) están preparando equipamientos de Espectroscopia Raman –que permiten identificar alguna molécula biomarcadora- para poder lanzarlos al espacio y averiguar más sobre posible vida fuera de la Tierra.  

Los viajes de retorno, un proyecto a largo plazo

La parte negativa de todo este proyecto es que los viajes de retorno de los mecanismos enviados a lugares como Marte todavía no se han producido. Por lo tanto, que vaya y vuelva una persona todavía es más complicado y según Ascaso: "Donde esté la experiencia humana y la capacidad de un humano de ver, investigar, interpretar y decidir los pasos a seguir, que se quiten las máquinas".

Sería necesario algo que orbitase Marte, que mandara un módulo a la superficie para coger muestras y que volviera a la Tierra

"Estaba previsto realizar una misión de retorno de Marte para esta década pero yo creo que se han pospuesto", afirma. Este tipo de misiones consistirían en tratar de recoger algún fragmento de roca marciana en el planeta rojo y traerlo de vuelta a la Tierra para poder investigarlo en laboratorios.

Carmen Ascaso, detalla asimismo el proceso que se tendría que realizar para tener una misión de retorno: "Se necesitaría algo que orbitase Marte, que mandase un módulo hacia la superficie que recogiese alguna muestra y que ese módulo volviera a la Tierra. No hace falta que fuera una persona. Una vez la muestra llegase a la Tierra se metería en laboratorios de alta seguridad para empezar con el estudio de esas muestras y no contaminar el planeta con microorganismos que no son terrestres si es que los hubiera, porque estamos casi ya en la ciencia ficción".