Las calles serían más inseguras. La fama de los empresarios chinos de Lavapiés ha dado un giro radical. Si hace unos pocos años los residentes se mostraron varias veces en contra de la implantación de los comercios mayoristas, en su mayoría pertenecientes a asiáticos, ahora han decidido unir sus fuerzas para evitar que éstos abandonen el barrio y trasladen sus negocios al polígono industrial de Cobo Calleja (Fuenlabrada).

Según la presidenta de la Asociación Madrileña de Vecinos del Distrito 12, los residentes no quieren que los orientales se marchen porque esto provocaría que una gran cantidad de locales se quedasen vacíos, «haciendo que las calles se desertizaran, volviéndolas más inseguras», explicó.

Una de las soluciones para evitar la partida sería, según García, que los empresarios tuvieran un local en la zona que sirviera de expositor y otro en Lavapiés para que las calles del barrio «no perdieran vida», según declaró.