Donald Trump
El magnate Donald Trump, durante el primer debate de las elecciones primarias del Partido Republicano. GTRES

Donald Trump, aspirante a la candidatura republicana para las elecciones presidenciales de 2016 en EE UU, se refirió este sábado al tono a su juicio agresivo que la moderadora del debate del jueves usó contra él y dijo que "le salía sangre de su... donde sea".

"Podías ver cómo le salía sangre de sus ojos. Le salía sangre de su... donde sea", dijo Trump en una entrevista en la CNN sobre la moderadora del debate de Fox News Megyn Kelly, la única mujer de los tres periodistas presentes.

Megyn Kelly era la única mujer de los tres periodistas presentes en el debate de Fox El magnate inmobiliario expresó en la entrevista su malestar por el tono "agresivo" e "injusto" con el que los moderadores se dirigieron a él, con "ataques personales directos en mayor cantidad que al resto de candidatos".

Trump y otros nueve aspirantes conservadores a la nominación del Partido Republicano protagonizaron el jueves el primer debate de las elecciones primarias, en el que los moderadores abordaron a Trump con preguntas sobre su supuesta misoginia, sus negocios fracasados y sus lazos con los demócratas.

El magnate, visiblemente molesto con la Fox, calificó las preguntas de los moderadores de "ridículas" y de "fuera de lugar", les acusó de ensañarse especialmente con su persona y se refirió a Kelly como una profesional "sobrevalorada".

Fue Kelly quien, en la primera pregunta nada más empezar el debate, le preguntó por sus comentarios irrespetuosos hacia algunas mujeres, a las que ha llamado "cerdas gordas, perras, guarras y animales desagradables", a lo que Trump respondió con un escueto "sólo a Rosie O'Donnell".

En la entrevista de este sábado con CNN, el magnate neoyorquino puso en duda si volverá a participar en un debate organizado por Fox en el futuro, y criticó que la cadena de tendencia conservadora fuese "injusta" con él, pese a que gracias a su participación obtuvo "los mejores resultados de audiencia".

El debate del jueves fue, con 24 millones de telespectadores, el más visto de la historia para unas primarias presidenciales en EE UU, gracias, en gran medida, a la insólita expectación que despierta el fenómeno Trump.

La dureza empleada por los moderadores de la Fox con Trump, que lidera todos los sondeos republicanos, llevó a varios de sus defensores a emprender una campaña contra la cadena de televisión en las redes sociales, e incluso llamaron a boicotearla por su cobertura supuestamente "sesgada".