Versace Dress, Back View, El Mirage, Herb Ritts (American, 1952–2002), 1990
Una de las míticas fotos de 1990 de Herb Ritts para Versace Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Herb Ritts © Herb Ritts Foundation - Photograph © Museum of Fine Arts, Boston

Mientras sus contemporáneos se embarcaban en editoriales de moda con presupuesto de superproducción cinematográfica y elenco de decenas de especialistas, Herb Ritts (1952-2002) navegaba a contracorriente y durante la explosiva década de los años ochenta del siglo pasado, cuando la fotografía de top models y celebridades vip se convirtió en un circo que promocionaba la vulgaridad y el mal gusto emulando la vida loca del exceso y la banalidad, se embarcó en una travesía hacia la simplicidad. Desechó a estilistas, maquilladores, peluqueros, iluminadores y demás ejército de secundarios para enfrentarse, con el único respaldo de un ayudante, a la tarea de buscar la esencia de la belleza, la síntesis final. Lo consiguió.

Muerto prematuramente —era portador del virus del sida, combatió durante sus últimos años el estigma social de los enfermos y seropositivos y, antes de morir a los 50 años por las complicaciones derivadas de una neumonía, decidió dejar todo su legado a una fundación que lleva su nombre y está dedicada a los mismos fines—, es imposible saber a qué terreno hubiera llevado la fotografía de moda este gran maestro capaz de aprovechar una ráfaga de viento para construir el mejor peinado o la luz baja de un atardecer para componer imágenes que son iconos y que, más de treinta años después, nadie ha superado en sensibilidad.

Nunca insultó al espectador con amaneramientos

Ajeno a las demandas de la industria, Ritts hacía fotos en las que el arte estaba siempre por delante del comercio. Nunca insultó al espectador ni a los hombres y mujeres que posaron como modelos con amaneramientos, manipulaciones o enfoques donde la sexualidad es una baratija. Una nueva exposición, titulada simplemente Herb Ritts —con buen tino: en este caso estamos ante un autor que es también un estilo y una actitud y todo eslogan sobra— vuelve a deslumbrar.

Las imágenes más atemporales de mí fueron las que tomó Herb. Son mis favoritas Una explicación directa de la potencia del más de medio centenar de imágenes que muestra hasta el 8 de noviembre el Museo de Bellas Artes de Boston (MFA en sus siglas inglesas) la puede ofrecer la modelo Cindy Crawford, una de las grandes musas de Ritts: "Sucedía algo mágico cuando te ponías ante su cámara, un divertido dar y tomar. He tenido la oportunidad de trabajar con Newton, Avedon, Penn..., pero probablemente las imágenes más atemporales de mí fueron las que tomó Herb. Son mis favoritas".

Todas las 'top model', Madonna, Jordan, Jagger...

Trabajó, como se puede ver en la exposición, con las mejores modelos de la época —es inolvidable la foto de grupo Stephanie, Cindy, Christy, Tatjana, Naomi, Hollywood, 1989, donde seis de las más rutilantes reinas de las pasarelas posan desnudas y abrazadas— y responsable de algunos de los más incisivos retratos de figuras como Michael Jordan, perfilado ante una pared de ladrillos de cristal; Madonna, jugando a ser Minnie Mouse; Mick Jagger mostrándose en profundidad sin necesidad de enseñar la cara...

La campaña para Versace en 1990 sigue siendo una de las más revolucionarias y bellas de la historia Ritts era un maestro de las líneas definidas y las formas fuertes del blanco y negro —del que nunca renegó—. Además de trabajar para las principales revistas del mundo y firmar campañas de moda para, entre otras marcas, Calvin Klein, Chanel y Gianni Versace —la de 1990 para esta marca sigue siendo una de las más bellas, elegantes y revolucionarias de la historia, transformó a las estrellas pop de finales del siglo XX en iconos mediante un acercamiento que gustaba definir como basado en el "antiglamour".

El lado menos conocido

Solía aprovechar el final de las sesiones comerciales que le encargaban las revistas o las firmas de moda para retratar el lado menos conocido de las celebrities y mostrarlas como seres humanos falibles y con derecho a la duda.

Realizó 13 vídeos musicales: el último, poco antes de morir, para Shakira A finales de los años ochenta era una celebridad por sí mismo y, aprovechando esa condición, consiguió retratar a los famosos de Los Ángeles y Hollywood en un clima de mutua confianza. Ser fotografiado por el artista en su estudio de Hollywood se convirtió en una especie de obligación no escrita para las estrellas, que también reclamaron al fotógrafo para que les dirigiera en videoclips —realizó trece, desde Cherish (Madonna, 1989) hasta Underneath Your Clothes (Shakira, 2002), que filmó poco antes de morir—.

Escultura grecolatina

La exposición explora se divide en dos secciones: una dedicada al cuerpo humano y otra a los retratos de personalidades. En la primera destaca el rompedor acercamiento de Ritts a los desnudos, tanto de hombres como de mujeres, donde estableció nuevos límites al  buscar no sólo la captura de cuerpos hermosos, sino colocarlos en relación con el ambiente y con frecuentes referencias artísticas, sobre todo de escultura clásica grecolatina.