Aprendiendo a ser princesa

El domingo se cumple el primer aniversario de la boda de los Príncipes. Han sido doce meses de curso intensivo para Doña Letizia
En Ibiza, la semana pasada, durante el viaje oficial a Baleares.
En Ibiza, la semana pasada, durante el viaje oficial a Baleares.
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Objetivo cumplido. El pasado 8 de mayo, la Casa Real anunciaba que la Princesa Letizia está embarazadade tres meses y que espera su primer hijo para noviembre. De estamanera se acallaban los rumores y bulos que se han dicho sobre laPrincesa a este respecto desde que se casó, iban pasando los meses yaquello no terminaba de fructificar: que si tenía hecha una ligadura detrompas, que si seguía un tratamiento de fertilidad...

Nada de eso.Al parecer han esperado lo justo para que Doña Letizia tuviera tiempode aprender las obligaciones de su nueva condición.

Pero ¿cómo ha sido el año más difícil de la vida de la Princesa? Porlo menos, intenso y de mucho aprendizaje. Su preparación ha consistidosobre todo en acompañar al Príncipe en todos los viajes y actosoficiales en los que ha participado. Más de doscientos. Además, haaprendido las normas del rígido protocolo, la historia de su familiapolítica y a ser más contenida.

No tiene agenda propia

De momento, Doña Letizia no tiene agenda propia, ni todavía acudesola a ningún sitio de manera oficial, aunque acompaña a su esposo ytrabaja con él en la preparación de los discursos.

La cruz de lamoneda ha sido, quizá, la presión a la que la han sometido los mediosde comunicación a cuenta del embarazo, primero, y de su propia imagen,después. Y visto desde fuera, la pérdida de la naturalidad. Fueexcesiva en la pedida de mano, y ahora brilla por su ausencia. Ni tantoantes, ni tan poco ahora.

Todavía está tensa

De mujer independiente, profesional y acostumbrada a resolverse lavida, ha pasado en un año a vivir en la Zarzuela, a tener unos suegrosque son reyes y un marido que es príncipe. Eso provoca tensión acualquiera y a ella se le nota. Quizá el embarazo la relaje.

Un equipo sólido con el Príncipe

La Princesa ha formado un buen equipo con el Príncipe Felipe. Nosólo le ha acompañado en sus viajes y actos oficiales, sino que hadulcificado su imagen y le ha ayudado a romper la rigidez y frialdadque en ocasiones se le reprochaba. Don Felipe sonríe ahora confrecuencia, es más afectuoso en sus encuentros con la gente de lacalle, incluso rompe el protocolo para dar la mano, y es más amable conlos periodistas. «Me ha enseñado (Letizia) a entender mejor vuestrotrabajo», dijo a los reporteros que cubrían uno de sus viajes.

En la vida privada, el Príncipe se ha encontrado con una familiapolítica muy alejada de la alcurnia a la que está acostumbrado y haaprendido a relacionarse y a tratar con naturalidad a una suegrasindicalista y a un abuelo taxista.

Letizia también ha aportado al matrimonio unos amigos distintos alos de Felipe, personas que miran la vida con otros ojos y que hanencajado perfectamente en el círculo más íntimo de la pareja.

La relación no ha cambiado

Su papel de nieta. Letizia se ha empeñado en mantener la estrecharelación que tenía con su familia. Come habitualmente con su madre, quesigue haciendo la vida anterior, aunque de forma más incómoda por serprimerísimo objeto de atención de la prensa. Y durante el último año havisitado mucho a sus abuelos paternos, Menchu Álvarez del Valle y JoséLuis Ortiz, hasta la muerte de éste el pasado mes de marzo.

También sus abuelos maternos son objeto de las atenciones de suilustre nieta, y aunque dicen que hay quien ha intentado la distancia,ella ha defendido con tesón su papel de nieta.

Personaje del Año de los editores

Doña Letizia recibió ayer en la Zarzuela el premio Personaje delAño, que concede la Asociación Española de Editoriales de PublicacionesPeriódicas (Aeepp).

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