El Juzgado de lo Penal Número 3 de Santander ha condenado a una madre y a una hija a un año de cárcel —seis meses cada una — por mentir en un juicio de tráfico y presentar en el mismo a testigos falsos.

El juicio, celebrado en febrero de 2011, era contra la hija, V.F.B., acusada de haber atropellado con su coche a una mujer en 2006 y haberse dado a la fuga.

La acusada, según se relata en la sentencia, tras el atropello denunció el robo del vehículo para "ocultar" su participación en el accidente y dos años después declaró que el causante del atropello fue su anterior compañero sentimental al que le había prestado el vehículo.

Para la celebración del juicio contra ella, la acusada propuso a su madre, F.B.S. que compareciera en el juicio como testigo para que fuera absuelta de los delitos por los que se le acusaba.

La madre accedió y en el juicio declaró, "constándole que no era cierto y pese a ser informada de que faltar a la verdad en dicho acto era constituivo de delito, que la tarde del accidente su hija fue en su domicilio".

También relató en el juicio que su hija había recibido una llamada telefónica y dijo que tenía que marcharse repentinamente, si bien regresó diciendo que tenía que poner una denuncia por el robo de su vehículo porque su expareja había atropellado a un persona con éste.

De hecho, la madre explicó en el juicio que, en ese momento, le había dicho a su hija que no interpusiera denuncia alguna porque "ella no había hecho nada".

Según la sentencia, se considera probado que la madre de la acusada del atropello "sabía que no era cierto lo que declaraba" pues era su hija la que conducía el coche el día del accidente y la que lo causó.

En la sentencia, se señala que "nadie" telefoneó a la hija mientras estaba en casa para comunicarle el accidente, con lo que —dice— denunció la sustracción del vehículo "para protegerse a sí misma y no a un tercer supuesto conductor en el momento del atropello".

F.B.S ha sido condenada por un delito de falso testimonio y su hija por uno de presentación de testigos falsos, por los que se les ha impuesto seis meses de cárcel a cada un 270 euros.

Sin embargo, en la sentencia, se acuerda la suspensión de la pena de la madre, por un plazo de dos años condicionado a que no vuelva a cometer delitos, y se sustituye la de la hija por 180 jornadas de trabajo en beneficio a la comunidad.

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