Tribunales.- Fiscalía pide el ingreso en prisión del padre condenado por violar a su hija durante seis años

La Fiscalía ha solicitado el ingreso en prisión de Antonio Ramón R.M., el vecino de Pozo Alcón (Jaén) condenado por la Audiencia a nueve años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales al considerar probado que violó a su hija y abusó de ella "con una frecuencia casi diaria" desde que tenía nueve años y hasta que tuvo 16 años.
El acusado durante el juicio en la Audiencia de Jaén
El acusado durante el juicio en la Audiencia de Jaén
EUROPA PRESS
El acusado durante el juicio en la Audiencia de Jaén

La Fiscalía ha solicitado el ingreso en prisión de Antonio Ramón R.M., el vecino de Pozo Alcón (Jaén) condenado por la Audiencia a nueve años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales al considerar probado que violó a su hija y abusó de ella "con una frecuencia casi diaria" desde que tenía nueve años y hasta que tuvo 16 años.

Además, la sentencia recoge que el acusado, ahora condenado, deberá indemnizar a su hija, actualmente con 26 años, en 60.000 euros por los daños morales.

A pesar de que la defensa del acusado ya ha anunciado el recurso al Tribunal Supremo, la Fiscalía, que inicialmente no ejerció la acusación, ha optado por pedir su ingreso inmediato en prisión y no esperar a que se resuelva el recurso. Así lo ha confirmado la Fiscalía que ahora tendrá que esperar a que se celebre una vista con la presencia de todas las partes para que el tribunal decida si finalmente Antonio Ramón R.M. ingresa en prisión o espera en libertad hasta que se pronuncie el Supremo.

Por su parte, la acusación particular formulada por Amuvi y ejercida por la letrada Celia Megía se ha mostrado satisfecha con el hecho de que el Ministerio Fiscal vaya a pedir el ingreso en prisión y se ha mostrado confiada en que el Supremo acabe ratificando la sentencia condenatoria para Antonio Ramón R.M.

A pesar de que Antonio Ramón R.M. negó todos los hechos denunciados por su hija durante el juicio celebrado el pasado 4 de junio, el tribunal sostiene en su sentencia que los abusos sexuales se mantuvieron desde los nueve hasta los 15 ó 16 años, cuando la menor "tomó conciencia de la trascendencia de los actos" y se negó a seguir aceptando los abusos.

Por su parte, la hija, V.R.M., durante el juicio se ratificó en todos y cada uno de los extremos de su denuncia y describió ante el tribunal la primera de las violaciones que recordaba de su padre cuando ella tenía nueve años.

"¿Cómo te puedo hacer esto siendo tan pequeña?", dijo que fueron las palabras de su padre tras esa primera violación que relató al tribunal con todo tipo de detalles y que la sentencia lo recoge como un hecho probado por tratarse de un "relato fluido, preciso, coherente y creíble". Las agresiones y abusos se mantuvieron durante seis años en los que V.R.M. no denunció por "miedo" y porque se "sentía responsable".

"Al principio yo pensaba que era normal, hasta que vi a mis amigas con chicos y vi que lo que me hacía mi padre no era normal", dijo V.R.M., que declaró por videoconferencia. Asimismo, durante la vista se mostró convencida de que su madre sabía lo que ocurría y que lo que pasaba era que su madre "tenía celos de mí". También admitió que tardó en denunciar porque su madre le dijo que si lo hacía "iba a matar" a su padre del disgusto.

La madre declaró ante el tribunal no haber notado nada en su casa. "No veo capaz a mi marido de hacer eso con su hija", dijo la madre, al tiempo que afirmó recordar las veces en que ante los Servicios Sociales de Pozo Alcón reconoció que su hija mantenía relaciones sexuales con su padre.

Fue el hermano menor de la niña el primero que dio la voz de alarma en los Servicios Sociales de Pozo Alcón cuando la menor tenía 14 años. Sin embargo, acabó negando los hechos. También su madre acudió con ella a los Servicios Sociales y reconoció lo que estaba pasando, pero acabó, al igual que el hijo, negándolo todo.

Tras dos intentos de suicidio, los Servicios Sociales consiguieron sacar a V.R.M. del domicilio donde residía con sus padres y sus otros dos hermanos. Su salida del domicilio, con 23 años, fue para ir a una casa de acogida donde comenzó su tratamiento y terapia. Dos años fue lo que necesitó V.R.M. para presentar la denuncia contra su padre en los juzgados de Cazorla.

La sentencia que va a ser recurrida recoge también la prohibición de comunicarse y aproximarse a la víctima a una distancia inferior a los 200 metros por un tiempo de 12 años.

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