El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 14 años de cárcel impuesta a un hombre acusado de violar a la hija de 13 años de edad de su novia tras atarla a la cama en una vivienda de Sevilla, mientras que también ha confirmado la pena de un año de prisión a una tía materna de la niña por invitarla a participar en un trío junto con el otro imputado.

En un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, la Sala de lo Penal del Supremo rechaza el recurso interpuesto por el imputado contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla que lo condenó a 12 años de cárcel por un delito de violación, a un año de prisión por un delito de abuso sexual y a un año por un delito de corrupción de menores.

Asimismo, el imputado fue condenado a pagar una indemnización por daño moral de 18.000 euros, de los que 6.000 deberá abonarlos de forma solidaria junto con la acusada, a quien se le impuso un año de cárcel por un delito de abuso sexual.

El acusado mantenía desde 2002 una relación de convivencia con la madre de la menor en una vivienda en la que, en los últimos meses, también vivía la hermana de esta mujer. Así, fue en agosto de 2009 cuando el acusado llamó desde su dormitorio a la menor y, tras echar el pestillo, le quitó el pijama, se desnudó y cogió el pantalón de su pijama para amarrar la pierna de la víctima a la cama.

Además, con la camisa le ató también una mano a la cama, abriéndole "con fuerza" las piernas y penetrándola vaginalmente mientras la menor gritaba y llamaba a su tía, que acudió y tocó la puerta, lo que hizo que el imputado soltase a la niña, que aprovechó para vestirse y salir llorando al baño, donde la siguió su tía, a quien contó lo ocurrido, mostrándose la acusada "impasible", pues no le contó lo sucedido a la madre de la joven.

Posteriormente, el acusado aprovechó las ocasiones en que se quedaban a solas para efectuar tocamientos y requerir sexualmente a la menor, accediendo ella en ocasiones "por promesa de conseguir algún regalo u objeto, haciéndole entender él que esa era la única forma de lograrlo, advirtiéndola con frecuencia de que no dijera nada porque se quedarían los tres —su madre, ella y su hermano— en la calle", según el auto consultado por Europa Press.

A finales de 2010, los dos acusados llamaron a la niña para que fuera a la habitación en que ambos mantenían relaciones sexuales con un consolador y la invitaron a participar en un trío, a lo que se negó, pero el acusado le dijo que o jugaba con su tía o no la dejaría salir del cuarto, cediendo la niña a sus pretensiones y accediendo al gesto de introducir el citado objeto en la vagina de su tía mientras el imputado miraba.

Relaciones a cambio de dinero

Como consecuencia de estos hechos, la niña sufre sentimientos de malestar y culpa, de incomprensión, indefensión, rabia y angustia "por creer que traicionaba la confianza de su madre y de miedo, con episodios frecuentes de llanto".

En el juicio, la víctima prestó un testimonio "sincero y creíble" que fue corroborado por su madre, a lo que se suma que los propios acusados corroboran periféricamente el relato, pues el imputado admitió ante la Guardia Civil haber mantenido relaciones sexuales con la niña, corroboró el primer episodio, que ocurrió estando la madre de viaje, y las relaciones a cambio de dinero hasta febrero o marzo de 2012, mientras que en el juicio cambió su versión en un relato que es considerado "inverosímil".

De su lado, la acusada corroboró en su declaración parte de lo narrado por la menor respecto del primer episodio, como es que el imputado llamó a la niña a la habitación, que luego ella salió llorando y cuando se tranquilizó le dijo que la había tocado.

A todo ello se suma el informe del Programa de Evaluación e Investigación de Casos de Abuso Sexual (Equipo Eicas), que concluyó que el testimonio de la víctima es "probablemente creíble y no fantaseado".

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