Antonia Velasco, ayer, con una foto de su hermano fallecido.
Antonia Velasco, ayer, con una foto de su hermano fallecido. (JORGE PARÍS) JORGE PARÍS

A Antonia Mouro le dio un vuelco el corazón cuando la semana pasada recogió el correo de su buzón. Entre facturas y folletos publicitarios había una carta dirigida a su hijo, Agustín Velasco, muerto hace 29 años.

¿Qué clase de Administración no contrasta los datos y actúa con menosprecio hacia los que ya no están?

"Tenemos el gusto de comunicarle...", así empezaba la misiva en la que se le citaba para el día 27 de junio a una consulta de neurología en el centro Villaverde-Cruce.

"¿Qué clase de Administración es esta que no contrasta los datos y actúa con menosprecio hacia los familiares que ya no están?", explica en una carta remitida a 20 minutos Enrique Metola, tío de Agustín.

Antonia Velasco, hermana del difunto, aunque da menos importancia a la equivocación que su madre, no sale de su sorpresa. "Murió en 1978, con 14 años, y en aquel entonces no había ordenadores. No sabemos de dónde ha podido surgir la confusión", asegura.

Tampoco se explican que en la carta del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) se le cite para «una consulta de neurología, cuando él murió de leucemia», continúa Antonia Velasco.

El Sermas admitió el jueves que el fallo se debió a "un error administrativo".

También lo llamaron a filas

Ésta no es la primera vez que un error burocrático le da un disgusto a la familia de Agustín Velasco.

La primera vez fue el Gobierno estatal el que hizo que a Antonia Mouro se le encogiera el corazón al abrir una carta: corría el año 1985 y Agustín era convocado a servir a la patria realizando el servicio militar. "Después de llevar siete años muerto, recibimos una carta para que fuera al cuartel", recuerda Enrique.