Javier Rigau, ese chico de cara aniñada que saltó a las páginas de las revistas del cuore por liarse con la octogenaria Gina Lollobrigida, ha dado otro salto. Esta vez a ¡Hola!, para contar que ha cortado definitivamente con la actriz italiana. Que ya no se casan, ni ahora ni nunca. Él, que siempre huyó de la prensa, incluso puso unas cuarenta querellas a quienes hablaron de su vida, debe de echar de menos no estar en el candelabro –Mazagatos dixit– y ha querido salir en la revista con los pormenores de una historia requetesabida y requetecontada.

Los detalles los reservaba para este momento. Por ejemplo, que guarda en su casa sin sacar de la funda el chaqué que iba a utilizar para casarse con Gina. O que si se casa con otra se hará uno nuevo.

Lo más gracioso es su insistencia en que no es hijo del actor Roger Moore –toma, ni yo de Estrellita Castro–, y lo dice como si estuviera cansado de esa pregunta, cuando creo que es la primera vez que se la hacen, si es que no la ha provocado él.

En fin, que lo de este chico es patético. No ha podido soportar que nadie hablara ya de él y vuelve con el temita. Si sigue así tendrá que retirar las demandas.