El Archivo Municipal de Málaga continúa seleccionando curiosos fondos documentales del siglo XVI para su ciclo de microexposiciones mensuales. En esta ocasión, los visitantes de la Sala de Lectura pueden contemplar una real provisión firmada por Felipe II en 1586, que definiría para siempre el conjunto urbanístico de la ciudad, ya que contiene la autorización para la construcción del puerto.

Al documento, que se exhibe hasta el 19 de junio, le acompaña una transcripción del mismo y un completo estudio sobre el contexto histórico y político de la época. El horario de la sala es de 09.30 a 19.30 horas, de lunes a viernes, según ha informado en un comunicado el Ayuntamiento de Málaga.

En la real provisión que expone 'Un siglo en doce meses: siglo XVI' se autoriza la construcción del puerto de Málaga y se contempla la financiación del proyecto de ejecución, que contaría con una aportación de la Corona de unos 10.000 ducados anuales a lo largo de 10 años.

La costa de Málaga, un enclave natural idóneo para fondear todo tipo de barcos, fue considerada como uno de los principales puertos del reino nazarí de Granada durante la etapa musulmana, y, con la llegada de los pobladores cristianos, se evidenció aún más su importancia.

Con el reinado de Felipe II, muchos intereses económicos y políticos se cruzan para agilizar la construcción del muelle: el comercio con el norte de África, el abastecimiento de los presidios africanos, la construcción del arsenal que convierte a la ciudad en un lugar de abastecimiento de la flota del Mediterráneo, la exención de impuestos, o el comercio con gran cantidad de productos malagueños.

El Consistorio malagueño se volcó con el proyecto y el cabildo, reunido el 28 de abril de 1584, encomendó al regidor Juan Bautista de Herrera el encargo de llevar una carta a la Corte, en la que se detallasen los beneficios económicos y estratégicos que supondría la construcción de un puerto en la ciudad.

El Ayuntamiento colaboraría en la financiación del proyecto con dos millones de maravedíes cada año durante la obra. Tras la emisión de la real provisión que se expone en el Archivo, Felipe II envió a Málaga a Fabio Bursoto, un prestigioso ingeniero genovés que había sido maestro mayor de las obras del puerto de Palermo.

Su llegada fue muy aplaudida por el Consistorio, que acordó entregarle 100 ducados al mes por la dirección de la fábrica del muelle y una casa para que se instalara con su esposa y sus cuatro hijos.

Bursoto y su hijo Francisco, también ingeniero mayor de las obras del puerto, fueron los artífices de la construcción del dique de Levante, que aportó prosperidad a la ciudad y la conectó con la política nacional e internacional de los Austrias.

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