Las imágenes son el mejor testigo en los atracos a los bancos
Imágenes de El Solitario grabadas con una cámara de seguridad.
Atracos a bancos, homicidios, delitos en los que se utilicen armas de fuego y desapariciones. Son los escenarios en que se mueven los seis agentes que integran la brigada. Reconocen que Valladolid es una ciudad tranquila, pero trabajo no les falta.

El perfil de los atracadores en Valladolid es muy reducido: están los autóctonos que tienen una trayectoria,  «un número muy limitado de gente, desordenada, que improvisa, actúa rápido y el delito suele estar asociado a sus necesidades de consumo de drogas», asegura uno de los responsables de la brigada. Cuando se les detiene, la ciudad vive un ciclo de tranquilidad.

Hay otro grupo de atracadores que viene de fuera, son organizados y estudian el terreno y las vías de escape, pero siempre hay testigos. Las imágenes son fundamentales, «nosotros damos por concluido el trabajo cuando los identificamos y reunimos las pruebas para acusarlos, después, atraparlos, es cuestión de tiempo. Ya cometerán un descuido», relatan.

Muy poco rentable

A pesar del los últimos acontecimientos como el tiroteo de Vallsur, la actuación de El Solitario en Toro, o el encierro vivido por cuatro trabajadores en León, la Policía confirma que los asaltos bancarios son poco rentables. «Desde los años ochenta no guardan grandes cantidades, y a un ladrón le resulta poco atractivo».

Rutina y casos estrella

El triple de la calle Tajo o Benita del Valle son algunos de los casos con más repercusión en los medios, pero hay otras tareas, como la búsqueda de desaparecidos, que les ocupan a diario. Sólo el año pasado se denunció la desaparición en Valladolid de 112 personas. «Es una labor mecánica de sondear el entorno, y al final, no todos quieren ser encontrados». Gajes del oficio.