Contentos y a la espera del último retoque
Las viviendas del Carmen serán rehabilitadas. (M. Fuentes).
Labañou ha dado un paso de gigante en pocos años. El que dan los barrios que dejan de ser periferia para integrarse de lleno en el tejido urbano.

Labañou ya no crece, ni lo necesita. La imagen de populosa –y popular– área dormitorio ha dado paso a otra más vital. La construcción del vecino barrio de Los Rosales en 1997 marcó un antes y un después: llegó el gran centro comercial y trajo consigo servicios hasta ese momento inéditos.

Nacido en los años cincuenta como un ‘refugio’ de la clase obrera, fruto de la expansión natural de la ciudad, medio siglo después está plenamente integrado, dotado de equipamientos y espacios públicos. Como dice José Luis, un vecino de la calle Honduras: «Mira, contentos estamos. Esto ha cambiado mucho, pero a la vez seguimos disfrutando de los comercios de siempre y la gente. Todo lo que llega, bienvenido sea».

Centro de salud, centro cívico, polideportivo, varias líneas de bus –«la frecuencia no es mucha», dicen–, colegios e institutos, una gran superficie comercial y, pronto, el nuevo museo científico.

Rehabilitación urgente

Eso sí, Labañou aún ofrece un contraste, el de «las casas viejitas» (como las define Elena, vecina de la avenida Gran Canaria) del Carmen, Santa Cristina y Pardo Santayana, el núcleo fundacional de todo el barrio.

Tres conjuntos de bloques de una planta cuyo aspecto habla de la necesidad de una rehabilitación urgente. Por fortuna, parece inminente y supondría un broche de oro en la evolución de Labañou.

Los datos

Situación entre Los Rosales, Visma, Riazor y el Agra do Orzán: población Alrededor de 25.000. Habitantes: líneas de autobus 3, 3A, 12, 12A, 14. Infraestructuras: Centro cívico, pabellón polideportivo, ambulatorio, centro comercial de Los Rosales, Ciudad Escolar y, próximamente, el Museo de Ciencia y Tecnología.