La apuesta por el peatón en detrimento del coche ha logrado que las siete grandes ciudades gallegas registren una media de 1,2 m2 de calles peatonales por habitante, por encima de la tasa nacional (1 m2/hab.), pero a años luz de ciudades como, por ejemplo, Vitoria ( 2,50 m2/hab.).

A Coruña, Vigo y Lugo son ejemplos claros de ciudades fans de la peatonalización. Pero la pionera ha sido Santiago, que empezó hace 20 años para optar a la calificación de patrimonio de la humanidad. Más tarde le siguió Pontevedra, que desde 1999 ha cerrado al tráfico rodado la friolera de doce calles.

En A Coruña, la peatonalización fue un empeño personal de su anterior alcalde, Francisco Vázquez, apuesta  que hoy se traduce en vías vetadas a los vehículos en barrios como el Agra y A Gaiteira y en una fuerte apuesta: hacer lo mismo en la Ciudad Vieja, proyecto que promete llevar a la práctica su sucesor, Javier Losada.

Carril-bici: En algunos casos la peatonalización se acompaña de medidas como el carril-bici. Es otra forma de animar a dejar el coche en casa. Ya existen nueve kilómetros en A Coruña y 1,8 en Vigo. Este último municipio estará unido a A Ramallosa, cerca de Baiona, con un carril-bici de 16 kilómetros.

Saldar deudas: Los arquitectos suelen apoyar estas iniciativas. Para Felipe Uría, «es una deuda que tiene la ciudad con el ciudadano. Devolverle la ciudad al peatón es muy importante».

Así pensamos en Vigo y a Coruña

Juan Carlos Mora, comercial. «Sí, hay que ampliar la peatonalización. Sería mucho mejor para los peatones ante los grandes problemas de tráfico que hay».

Carlos Uría, estudiante. «Hay que hacer más calles peatonales, con alternativas al tráfico. Se podría extender a toda la Ciudad Vieja, por ejemplo, y a más zonas».

Joaquín Lago, administrativo. «Debe extenderse a otras partes de la ciudad, además del centro. En O Calvario quedó genial, pero hay zonas descuidadas».

Daniel Lluch, comercial. «Hay que seguir, aunque tiene inconvenientes para el tráfico. Aquí, en Vigo, toda la zona de Beiramar está hecha un desastre».