El alcalde del municipio almeriense de Alhama, Cristóbal Rodríguez (PP), ha lamentado que el plan de reforestación de la Sierra de Gádor que la Junta preveía concretar, a fin de regenerar las más de 2.800 hectáreas de terreno que quedaron calcinadas a causa de un incendio hace aproximadamente un año, haya quedado en "agua de borrajas".

Así lo ha asegurado este domingo a Europa Press el primer edil, quien además ha matizado que, a pesar de que en torno a los meses de octubre y noviembre del año pasado sí acudieron 14 peones y seis motosierristas para realizar labores de limpieza, "ni se han realizado en profundidad ni se han cumplido las expectativas".

En este sentido, ha precisado que "trabajaron de 40 a 80 hectáreas", de las 2.800 que se calcinaron por las llamas en marzo del año pasado, insistiendo en que han enviado varios escritos para que se pongan en marcha planes de regeneración aunque, hasta ahora, "no se sabe nada más".

Con respecto al terreno, Rodríguez ha explicado que "el bajo monte está empezando a rebrotar pero sigue habiendo mucho pinar afectado", por lo que ha defendido la necesidad de llevar a cabo planes que salven aquellas zonas que todavía no están del todo perdidas.

Compromiso de la junta

En este contexto, cabría recordar que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía anunció, en el mes de enero, su previsión de concretar su plan de actuación para regenerar las más de 2.800 hectáreas de terreno que quedaron calcinadas el pasado año en la Sierra de Gádor a causa de un incendio después de la primavera y en base a un informe final mediante el que se pretende evaluar la regeneración natural del terreno.

Fuentes del Gobierno andaluz explicaron a Europa Press que el informe final se obtendría a partir del mes de abril. Así, se pretendía analizar la capacidad del terreno para regenerarse por sí solo y contrarrestarlo con el informe de daños existente en la zona. "Será entonces cuando se verán las actuaciones necesarias que se desarrollarán, no antes", apuntó la Consejería.

Según la Junta, en una primera fase y tras haber analizado la zona, no se dieron los condicionantes técnicos para la declaración de emergencia puesto que "no existían riesgos graves o inminentes para las personas, los bienes o las infraestructuras".

Por ello, se solicitó a la Delegación Territorial de Almería un informe de daños, cuyos datos se compararían con un análisis que se debería realizar al año del incendio, ya que uno de los principales aspectos a tener en cuenta consistía en observar el impacto de las lluvias del otoño-invierno. Esta comparativa sería la base para las actuaciones que se ejecuten.

No obstante, las actuaciones que se tuvieran que desarrollar conllevarían fundamentalmente dos fases: una corrección hidrológica en verano y una posible reforestación del suelo, que tendría lugar a partir de octubre.

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