Desde la mítica nave Argo hasta el Concordia: historias de mar

  • El Museo Naval alberga la exposición 'Hombres de la mar; barcos de leyenda': un recorrido por la historia del mar y la importancia de España en ella.
  • "El mar fue nuestro", reivindica el comisario, el escritor Arturo Pérez-Reverte.
  • Once módulos dedicados a once barcos conforman la exhibición.
La nao Victoria
La nao Victoria
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"Cuando Inglaterra soñaba con navegar, España estaba ya en todos los mares": palabras de Arturo Pérez-Reverte en la presentación, esta vez no era de un libro, de la exposición de la que es comisario Hombres de la mar; barcos de leyenda. El Museo Naval apuesta así por hacer la justicia que reclama el creador de Alatriste para los marinos españoles y la importancia histórica de nuestro país.

Once barcos, unos reales y otros de ficción: "mezclados como si fueran todos reales o todos de ficción" (matiza Reverte), han sido los elegidos. Desde la nave Argo hasta el Costa Concordia la muestra lleva al visitante a un viaje de historia y aventura. "Hemos eliminado hasta 30 barcos", comenta el comisario, un entusiasta del mar y de la justicia histórica, uno de los pilares de la muestra.

"El mar fue nuestro y sigue siendo una página olvidada en el presente, espero que no en el futuro. La historia del mar está llena de nombres españoles; y el mar, de huesos españoles".

Un tributo también a los hombres de mar: "hombres de hierro gracias a los que estos barcos son míticos. El mar es coraje y valentía".

Once barcos de leyenda

1. La nave Argo. Hace más de 3.000 años este fue el barco en el que viajaron Jasón y los argonautas tras el vellocino de oro. "La leyenda de los argonutas se sitúa en la Edad del Bronce.  Su versión más completa es la de Apolonio de Rodas, autor griego del siglo 111 a. C. Tripulada por Jasón y medio centenar de compañeros reclutados entre los más distinguidos de toda Grecia, la Argo habría realizado un arriesgado viaje desde Tesalia hasta la Cólquide", escribe Carlota Pérez-Reverte en el catálogo que acompaña a la exposición. "Las exploraciones y viajes marítimos de la Antigüedad se mueven entre la leyenda y la realidad histórica, aunque suelen basarse en hechos auténticos", continúa Carlota.

2. La nao Victoria. Esta embarcación fue la única que sobrevivió de las cuatro que zarparon el 10 de agosto de 1519. Tres años después sólo la nao Victoria y 18 de los 239 hombres que formaban la expedición bajo el mando de Magallanes en busca de un paso al Pacífico (hoy Estrecho de Magallanes) desembarcaban en Sanlúcar de Barrameda en condiciones terribles. Estaban agotados, enfermos, exhaustos... Magallanes, que murió en el viaje, fue sucedido por su segundo, Juan Sebastián Elcano, quien se hizo cargo de la nave que quedaba, Victoria, y quien logró llegar hasta el final. "Éste es de todos el barco que elegiría", cuenta a 20 Minutos el almirante José Antonio González Carrión (18 años a bordo de un submarino).

3. La galera Marquesa. Siempre, incluso cuando ya lograba cierta fama Cervantes, llevó con total orgullo, acaso con el máximo orgullo, su participación en la batalla de Lepanto, entre la escuadra turca y una coalición europea liderada por España, a bordo de la Marquesa. El 7 de octubre de 1571 combatía el joven escritor en una de las zonas de mayor riesgo y de allí se llevó dos heridas en el pecho y una en la mano izquierda, la que le dejaría el brazo inútil y le valdría el alias de manco.

4. Hispaniola. Pocos amantes de la literatura habrán dejado escapar La isla del tesoro, la obra en la que Stevenson, como señala Carlota Pérez-Reverte, "establece por primera vez muchos de los actuales tópicos sobre filibusteros y ladrones de mar; sin embargo no describe la Hispaniola en detalle. Es probable que fuera una goleta de tres palos y velas de cruz. En cualquier caso, una nave ligera y rápida, a bordo de la que el joven Jim, Long John Silver y sus compañeros de aventuras navegaron hasta una isla misteriosa en busca del tesoro del capitán Flint".

5. San Juan Nepomuceno. Este navío debe su inmoratlidad histórica a la batalla de Trafalgar. El 21 de octubre de 1805 se batió bajo el mando de Churruca contra seis barcos ingleses. Sabían lo que suponía, pero lucharon hasta el final. Valores de los hombres de hierro que Pérez-Reverte exalta y recuerda. "Si tuviera que elegir una de estas once, sería Trafalgar, pero saliendo vivo y entero". Cuando se vio el barco obligado a la rendición, tras la muerte de los comandantes y oficiales, había a bordo 100 muertos y 200 heridos.

6. Bounty. El 28 de abril de 1788 19 hombres fueron abandonados en mitad del Pacífico en un buque mercante de 215 toneladas adquirido por la Marina real Británica. La tripulación era de 44 y las fuertes diferencias entre el capitán William Bilgh y el oficial Christian Fletcher provocaron que la tripulación se amotinara. Quince hombres permanecieron fieles a Bligh, y aunque era prácticamente imposible sobrevivir, lo hicieron bajo su mando.

7. Pequod. Es el barco ballenero más famoso de la historia y es del universo literario. El Pequod, su capitán y la Ballena Blanca protagonizan Moby Dick, la obra sobre la vida en el mar por excelencia, escrita por Herman Melville (1851), que dejó en la novela toda su experiencia como marinero. La caza de ballenas hoy no tiene nada que ver con el momento en el que se escribió la novela. En aquella época eran fuente de riqueza y sinónimo del mal.

8. La fragata Numancia. No sólo fue una de las embarcaciones más modernas de su época (1863) sino que fue el primer buque acorazado que dio la vuelta al mundo. "Su acción más destacada tuvo lugar en mayo de 1866 durante el combate de El Callo, cuando durante seis horas bombardeó las baterías y fuertes costeros del puerto peruano. En esta acción naval recibió 51 impactos de artillería, resultando herido su comandante", explica Carlota Pérez-Reverte. "La acción de la Numancia en la guerra del Pacífico puede considerarse el precedente de la guerra con los Estados Unidos".

9. Nautilus. El submarino más famoso de la historia es, como el barco ballenero más conocido, propiedad de la literatura. Fue Julio Verne el padre de la criatura, el primer submarino salía en 20.000 leguas de viaje submarino.  "Igual que el fantástico submarino del capitán Nemo, la mayoría de los adelantos técnicos que Julio Verne anunciaba en sus obras (helicóptero, velas solares, naves espaciales, internet) son hoy una realidad", escribe Carlota.

10. Titanic. Fue el 15 de abril cuando el que se había concebido como barco más seguro y grande de su época protagonizó el naufragio más desafortunadamente célebre de la historia tras chocar contra un iceberg en el Ártico. Iban 2.200 pasajeros y sólo había botes para 1.178. Se salvaron menos de 700 y los de tercera clase furon los peor parados: tres de cada cuatro fallecieron. Hay espacio en la muestra para recordar otros naufragios, como el del Costa Concordia, crucero hundido en 2012.

11. Bismarck. El más famoso de la Segunda Guerra Mundial, el buque insignia de la flota alemana, se hundió en mayo de 1941. No fue larga su historia pero sí potente: pese a los 400 impactos que había recibido peleó hasta que fue hundido. De los 2.200 tripulantes se salvaron 114.

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