Maribel Verdú
Maribel Verdú posa durante la presentación de la película 'Felices 140'. Jorge París

Sonriente, encantadora y muy relajada, Maribel Verdú demuestra, durante la presentación de Felices 140 (su tercer trabajo con la directora Gracia Querejeta), su soltura y experiencia a la hora de tratar con los medios de comunicación. Como ella misma confiesa, en esta ocasión lo tiene muy fácil para hablar de la película, ya que aborda un tema que todo el mundo ha comentado alguna vez: qué harías si te tocase el Euromillón. Elia, su personaje, es la afortunada ganadora de un cuantioso premio y decide que su cuadragésimo cumpleaños es el mejor momento para darles la buena nueva a sus familiares.

¿Alguna vez se ha preguntado qué haría con tanto dinero?
Claro. Es una pregunta que nos hacemos muchas veces como un juego. ¿Qué haría si me tocara la lotería? Aunque igual luego ni juegas. Lo interesante de esta película es que es un poco, salvando las distancias, como Proposición indecente, que genera coloquio cuando termina. Ves cómo gestiona cada personaje la envidia, que es algo inherente al ser humano, y te preguntas qué habrías hecho tú en esa situación. Te puede asustar mucho intentar averiguar la respuesta.

¿A usted le asusta?
Sí, a mí esta película me asusta mucho. Me decepciona ver hasta dónde puede llegar la condición humana por dinero.

¿Cree que el dinero saca lo peor de las personas?
Muchas veces sí. Creo que hay tres situaciones que permiten descubrir cómo son las personas en realidad: por cómo comen y se comportan en la mesa, cuando conducen y cuando ganan dinero, ya sea por un premio o por una herencia. Esto último es lo peor, puede llegar a destruir amistades e incluso familias enteras.

Me decepciona ver hasta dónde puede llegar la condición humana por dineroAun así, tendemos a sumir que el dinero da la felicidad o, al menos, ayuda a conseguirla.
Hay una frase de Woody Allen sobre eso que me fascina. Dice que el dinero no da la felicidad, pero que la situación que produce es tan parecida que se necesitaría a un especialista muy avezado para encontrar la diferencia. Y luego hay otra que dice Gracia que también es muy buena: "No sé si dará o no la felicidad, pero mejor tener dinero que no tenerlo porque las penas con dinero son menos penas". Es verdad, la solvencia económica ante situaciones complicadas se agradece mucho.

Mejor aún si no hay problemas a la vista.
Por supuesto, piensa en el ocio, en poder por ejemplo viajar en primera a donde quieras y cuando quieras. Puedes optar por algo más austero, pero sabiendo que, si quieres algo mejor,  también puedes conseguirlo.

¿Qué haría Maribel Verdú si le tocasen 140 millones de euros?
La gente tacaña y miserable es de las cosas que más grima me dan en la vida. Yo lo que haría sería compartir, ayudar a gente que lo necesita y seguir colaborando pero de forma mucho más significativa con las asociaciones con las que ya colaboro.

¿Y a nivel personal?
Me encantaría poder producir las películas que me dé la gana. Yo soy una actriz a la que llaman, me contratan... Tengo la suerte de que me llama Gracia, Pablo Berger... Me llama gente guay, pero sería una maravilla poder decidir qué película quiero hacer, pedir que me escriban el guión y producirla.

A su personaje le cambia la vida en un momento que suele considerarse clave, los 40 años. ¿Esa edad también supuso un punto de inflexión en su vida?
Yo ya voy a cumplir 45 años y mi punto de inflexión no fue a los 40, fue cuando cumplí 44, por cosas mías. Hasta entonces era más alocada, pero al cumplir los 44, no sé muy bien por qué, algo hizo clic en mi cabeza y empecé a replantearme la vida.

No aparenta 44 años, ¿cómo consigue mantenerse tan bien?
No lo sé muy bien. Por ejemplo, hace dieciséis días dejé de fumar —qué triste contar el tiempo así, ¿no?— y ya pretendo ser exfumadora para el resto de mi vida. No quiero volver a fumar. Además me cuido. Intento hacer ejercicio un par de veces a la semana, doy clases de yoga una vez a la semana, me encanta pasear, me gusta leer, escuchar música tirada en mi casa...

Hace dieciséis días dejé de fumar y pretendo ser exfumadora para el resto de mi vidaMe gusta encontrar dentro de este mundo en el que vivimos, siempre rodeados de gente, momentos para mí completamente sola, no hablar con nadie y estar a mi bola por lo menos dos o tres horas al día. Es algo que necesito y que además busco y encuentro. Es necesario. Además, soy una persona a la que la vida no la ha tratado mal y eso ayuda.

¿Qué le queda por hacer en su profesión y en su vida que no haya hecho todavía?
Querría seguir trabajando con los directores con los que soy feliz. Es un gusto para un actor ver que siguen confiando en él. En mi vida personal, sólo pido quedarme como estoy. No puedo estar más contenta y mejor y más feliz. No anhelo otra cosa diferente de la que tengo. No tengo grandes sueños porque, si luego no se cumplen, ¿qué pasa?, ¿vives amargada? Para mí, cada papel nuevo, cada nueva experiencia es una alegría.

Quizá esas alegrías vayan a más. El cine español logró una taquilla asombrosa el año pasado.
No sirve de nada mientras no se baje el IVA. Debería bajarse ese 21%, que es algo que va en detrimento incluso del propio Gobierno. ¡La cantidad de dinero que se está perdiendo! ¡La cantidad de dinero que tienen que pagar a gente que está en paro! Son muchas las familias que viven del cine y del teatro. Acabo de venir de rodar de Argentina y, ¿sabes cuánto pagan allí de IVA cultural? Cero. Es uno de los países más ricos que existen culturalmente hablando.

Aun así, sigue rodando en España y seguro que no le han faltado ofertas de Hollywood.
Las ofertas que recibo de allí no me gustan nada. Yo quiero hacer el cine que a mí me gusta ver. A veces piensas "tal vez tenía que haber dicho que sí a aquella película y haberme metido tanto dinero en el bolsillo", pero la realidad es que esa no es mi ambición, ¿qué se le va a hacer? Yo quiero hacer películas que te hagan sentir, que te hagan reflexionar, que te hagan crecer, que para eso es el cine, no sólo para entretener, que también.