Palma, en su residencia
La perrita Palma, en su residencia (Foto: EP) EP
Una residencia geriátrica utiliza un perro lazarillo 'prejubilado' de sus funciones de guía de invidentes para que haga compañía a los ancianos y les ayude en sus ejercicios diarios de psicomotricidad y rehabilitación de lesiones.

'Palma', un labrador negro de 6 años, convive desde hace tiempo con ochenta ancianos en la localidad de Albares, en Guadalajara.

Palma, un labrador negro de 6 años, solía 'trabajar' como guía de invidentes
Siempre con su pelota de goma en la boca, va de sala en sala, subiendo y bajando escaleras y recorriendo mil pasillos, para hacerse visible a todos los internos. A cambio, recibe de ellos caricias, cepillados y "alguna galleta" que otra de premio.

En declaraciones a Europa Press, el gerente de la Residencia San Antonio, Iván Bejarano, comentó que "el principal trabajo de la perra es acompañar", y señaló que además también Palma participa "en muchos ejercicios sencillos para conseguir logros complicados".

Así, destacó que los ejercicios de psicomotricidad de la mano se llevan a cabo por ejemplo "con un cepillado de la perra" porque eso hace "que ejerciten los brazos y las manos. "Esos ejercicios con algunos pacientes no los conseguimos de otra forma", matizó.

Por otro lado, indicó que el hecho de que la perra sea relativamente joven para estar jubilada de su antigua función, "aún es muy juguetona y eso les gusta a ellos, les hace gracia y juegan bastante con ella".

Preguntado por cómo surgió la idea de utilizar perros en terapias para la tercera edad, el gerente aseguró que esto se lleva realizando desde hace mucho tiempo en países como Francia y Alemania, aunque sí reconocí que España esta técnica es "novedosa".

Sobre las características del perro, Bejarano indicó que "no se puede elegir cualquier perro" ya que "debe ser uno especial, con un entrenamiento especial y precisamente estas características las cumplen los perros de la escuela de la ONCE".

"'Palma' nació y se entrenó en la escuela de perros guía de la ONCE, luego pasó cuatro años con un invidente en Jaén, al final fue prejubilada antes de tiempo y pasó de nuevo a la escuela hasta que nos la donaron para trabajar con nosotros; todavía es muy jovencita, va a cumplir siete años ahora y todavía da muchísimo juego", explicó.