La Policía Local de Getxo detuvo el pasado lunes a dos jóvenes, de 23 y 25 años, por exigir 500 euros a una tercera persona a cambio de no difundir los vídeos comprometidos que hallaron en su móvil.

O sea, que le chantajearon con que o apoquinaba o aquellas imágenes pudorosas comenzarían a rular por Internet sin piedad.

La víctima es vecina de Sopelana y había perdido días atrás su teléfono. Entonces recibió la llamada de quienes lo encontraron. Una chica de 23 años y un chico de 25; ambos de Portugalete. Y le dijeron que ya habían visto las imágenes tomadas con su móvil, que suponían que de ningún modo le gustaría que eso se airease y que lo podía evitar fácilmente mediante 500 euros en mano. Tú verás. La víctima no se fió. Al fin y al cabo, esas imágenes podían haber sido descargadas en un disco duro; es decir, que, aunque le devolvieran el móvil, los vídeos espinosos podían continuar en malas manos.

Total, que lo denunció a la Policía Local de Getxo. Víctima y chantajista se dieron cita en Algorta para intercambiar el dinero por el móvil. Pero los agentes montaron un dispositivo gracias al cual arrestaron a los extorsionadores en mitad del trueque. No tienen antecedentes penales.

La era digital da pie a este tipo de chantajes. A menudo se toman como simples picarescas, pero el castigo puede ser severo. El verano pasado, un hombre fue llevado a juicio en Córdoba por publicar un vídeo casero porno de su ex novia. El fiscal pidió cuatro años de prisión y una multa de 10 euros diarios durante 20 meses.