Vanuatu
Dos niños corretean entre los restos de la devastación producida por el huracán Pam en Vanuatu. EFE

Los efectos del devastador ciclón Pam, que ha asolado Vanuatu, en el Pacífico, han afectado ya a la mitad de la población de esta república, cifra que Unicef estima en 132.000 personas. Según la organización, al menos 60.000 de estas personas son niños.

"Alrededor de 60.000 niños de Vanuatu están afectados", dijo Isabelle Austin, Representante adjunta de Unicef Pacifico. "Estamos particularmente preocupados por su salud, nutrición, seguridad, escolaridad y recuperación".

Por eso, Unicef ha hecho un llamamiento internacional para pedir 2 millones de dólares (1,9 millones de euros), que es el dinero que se necesita de manera inminente para atender las necesidades más urgentes de estas familias afectadas. Unicef advierte de que esta cifra puede aumentar en los próximos días "una vez hayan sido efectuadas las evaluaciones adicionales".

Las grandes urgencias de Vanuatu, según Unicef, son agua, saneamiento e higiene, incluyendo contenedores de agua, pastillas potabilizadores, jabón e instalaciones sanitarias temporales.

Unicef ha realizado un primer informe que recopila los primeros daños:

Agua y abastecimiento: los sistemas de la isla se han visto destruidos, por lo que ha aumentado el riesgo de enfermedades transmitidas a través del agua. El trabajo de Unicef consistirá en suministrar kits de agua, tabletas potabilizadoras y apoyo para la distribución de agua.

Suministros médicos: se estima que el número de heridos es muy alto, por lo que Unicef ya está preparando kits de salud para enviar a Vanuatu. El sarampión ya está presente en la isla y Unicef advierte de que "cualquier brecha en los sistemas de saneamiento o de salud puede ser mortal".

Educación: las escuelas están siendo utilizadas como centros de evacuación, por lo que Unicef apoyará la educación de los niños, incluido el suministro de kits de material escolar. Además, prevén crear lugares donde se garantice la protección de los niños en los centros de evacuación.

"El fin del mundo"

Según Unicef, 264.000 personas se encontraban en la zona del desastre el pasado 13 de marzo, cuando el ciclón Pam, de categoría 5, alcanzó las islas donde permaneció durante todo el día 14.

"Parecía como si el mundo estuviera llegando a su fin", dijo Alice Clements, uno de los miembros del personal de Unicef que se encontraba en la capital, Port Vila, cuando golpeó la tormenta. "Los vientos eran increíblemente fuertes, arrancaban techos, destruían casas y perjudicaron hospitales y escuelas. Son innumerables los hogares que han sido sacudidos y hay comunidades se han quedado en ruinas".

Unicef advierte del peligro en zonas más remotas de la isla, donde los hogares están construidos con materiales como paja o chapa

Vivien Maidaborn, directora ejecutiva de Unicef Nueva Zelanda, asegura que "Mientras las comunicaciones continúan limitadas con solo una torre móvil operativa en Port Vila, hemos recibido estimaciones que indican que el 90% de los hogares de la capital han sido dañados o destruidos. Si bien esperamos actualizaciones de otros lugares, esto no presagia nada bueno para muchos hogares de las zonas más remotas de Vanuatu, que suelen estar construidos con materiales naturales y locales como techos de paja o chapa que son vulnerables a los fuertes vientos e inundaciones".

"La creciente frecuencia de los desastres naturales relacionados con el clima son una amenaza constante para las personas que viven en países como Vanuatu. El ciclón Pam es un recordatorio para los líderes mundiales reunidos en Sendai de que tenemos que invertir y apoyar las necesidades de los niños y sus comunidades en esta vulnerable región", añadió Maidaborn, en referencia a la Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre Reducción del Riesgo de Desastres, reunida en la ciudad japonesa de Sendai.

Unicef ha abierto un enlace en Internet y un teléfono (902 314 131 —de lunes a viernes de 9 a 22 h y sábados de 11 a 17 h—) para todo aquel que quiera contribuir a la ayuda a esta emergencia humanitaria.