Una jueza ha imputado a dos guardias civiles de Villena (Alicante) después de que tres detenidos declararan que habían sido agredidos tanto durante su arresto, el pasado 15 de febrero tras una persecución en la autovía A-31, como posteriormente en los calabozos del cuartel de esta localidad.

La providencia por la que los agentes han sido citados a prestar declaración el próximo mes, a la que ha tenido acceso Europa Press, ordena también al teniente de ese acuartelamiento que identifique a los guardias civiles "que se encontraban de servicio e intervinieron en la detención de los encartados", así como en su custodia en las dependencias del Instituto Armado, "a los efectos de que sean citados en calidad de imputados, con instrucción de sus derechos".

Por otro lado, la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 3 de Villena, Aitana Ramón, ha dictaminado que los tres detenidos sean examinados por un médico forense de las lesiones que presentan y ha solicitado información sobre el vehículo y varios objetos intervenidos en las diligencias.

Los hechos sobre las 0.30 horas del pasado 15 de febrero, cuando una patrulla de la Guardia Civil trató de interceptar a una furgoneta que circulaba con las luces apagadas en el paraje de Morrón, en Villena. Según los agentes, el conductor hizo caso omiso a sus indicaciones y se dio a la fuga por la autovía A-31, en sentido Alicante.

Durante la persecución, a la que se sumaron otras dos patrullas, el vehículo sospechoso realizó adelantamientos temerarios y embistió supuestamente a uno de los coche-patrulla, de acuerdo con el atestado policial. Finalmente, la furgoneta se detuvo a la altura de Elda y dos de los ocupantes, entre ellos el conductor, salieron corriendo.

Mientras que el conductor logró cruzar la autovía y huir entre los campos, los guardias civiles dieron alcance al otro. Posteriormente, en el interior de la furgoneta, fueron detenidos dos hombres más. Según el atestado, los tres sospechosos opusieron una gran resistencia y exhibieron una actitud agresiva contra los agentes, por lo que ellos tuvieron que responder con la fuerza.

El caso se tramitó como un juicio rápido. Al día siguiente, los sospechosos, ya a presencia judicial, relataron una versión distinta de lo ocurrido. Aseguraron que conocieron al conductor de la furgoneta esa noche en Alicante, donde habían consumido drogas y alcohol, y accedieron a acompañarle hasta Villena para continuar la fiesta.

Según estos tres detenidos, fue el conductor quien ignoró las órdenes de la Guardia Civil para que detuviese el vehículo y el que decidió darse a la fuga pese a que ellos le pedían que parara. Han negado, asimismo, que opusieran resistencia a la detención y afirmado, por el contrario, que fueron los guardias civiles los que les agredieron.

Uno de ellos precisó ante la juez que fue desnudado y golpeado en el cuartel de Villena y recibió dos puñetazos en la cara por parte de uno de los agentes, mientras que otro detenido sostuvo que las lesiones que presentaba eran consecuencia de la agresión sufrida a manos de los guardias que lo detuvieron, aunque no podía identificar a otros que también le golpearon luego en el cuartel.

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