El presidente del PP, Mariano Rajoy, pidió ayer el voto para su partido «para defender la libertad y por la derrota de ETA», mientras que José Luis Rodríguez Zapatero lo pide, a su juicio, con el objetivo de «legitimar sus cesiones» a la banda terrorista y «seguir la misma línea en el futuro».

En un acto público en la Casa de Juntas de Guernica (Vizcaya), Rajoy aseguró que «un grupo de terroristas no le ganará la batalla a más de 40 millones de ciudadanos decentes y honrados».

Estas afirmaciones coinciden con las declaraciones realizadas el martes en Calatayud por el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, en las que aseguró que «cada voto que no vaya al Partido Popular será un voto para que ETA esté en las instituciones».

Reacciones

Las palabras de Aznar tuvieron ayer gran repercusión.

Gobierno: El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo,  se refirió a ellas aludiendo a las declaraciones del ex presidente sobre el vino y la conducción, a principios de mes: «Hay también una denominación de origen por allí (en Calatayud)... Baltasar Gracián es el nombre del vino, muy bueno».

Felipe González: El ex presidente socialista calificó de «monstruosidad» las declaraciones de Aznar.

IU: Gaspar Llamazares,  coordinador general de Izquierda Unida, tachó al PP de «salvapatrias» y lo acusó de hacer una campaña electoral «neofranquista».

ERC: Para el portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardà, el ex presidente «se ha desmelenado» con declaraciones que ponen de manifiesto su «calaña ética» y «la caricatura en la que se ha convertido».

La polémica sobre la guerra civil

José María Aznar precisó en una carta enviada a la Agencia Efe el martes por la noche que no había empleado el término «guerra civil» en el acto político de su partido en Calatayud, tal y como se recogía en un primer teletipo. Las declaraciones textuales de Aznar fueron éstas: «Ninguno de los presidentes del Gobierno que hubo en España antes de Zapatero puso en cuestión los pactos básicos de la transición [...] Él lo ha puesto en cuestión injustificadamente para volver a algo tan peligroso y tan sencillo como lo siguiente: media España no acepta a la otra media y eso, que nos condujo a lo peor de nuestra historia hace 70 años, es el esquema político que se quiere repetir ahora».