Enrique González Macho ha comparecido en una rueda de prensa en la mañana de este viernes para explicar las razones de su dimisión como presidente de la Academia de Cine, presentada ante la Junta Directiva de la entidad.
 

El ya expresidente ha llegado acompañado del actor Antonio Resines y de la directora Judith Colell, actuales presidente y vicepresidenta primera en funciones.

Por un lado tengo una gran pena, porque es una profesión maravillosa y es gratificante, por otro lado me siento ligero de peso ahora mismo"Entiendo que la palabra dimisión no se entienda en este país porque aquí no dimite ni Dios. Si queréis, hablad de 'cese' o de 'misión cumplida'", ha dicho nada más empezar.

Respecto a sus razones, ha aclarado que no tiene ningún problema físico y que su marcha no responde a problemas de salud.

González Macho ha explicado que la decisión se debe "únicamente" a que quiere dedicarse a su actividad profesional, que había dejado de lado por sus responsabilidades para con la Academia, si bien admite que no sabe muy bien "a qué se va a dedicar".

También ha confesado haber sufrido un "desgaste" producido por el tiempo que lleva a la cabeza de una "institución como esta, en la que estamos siempre en el ojo del huracán".

"Es mejor marcharse antes de que te saquen de un ataúd o a patadas", ha comentado. "Me voy con la sensación de misión cumplida". En este sentido, González Macho ha asegurado que han sido para él "cuatro años muy gratificantes".

"Por un lado tengo una gran pena, porque es una profesión maravillosa y es gratificante; por otro lado, me siento ligero de peso ahora mismo, no ha sido una decisión tomada a las bravas", ha confesado. 

Una renovación "muy buena"

También ha explicado que cree "sinceramente" que es "muy bueno que haya renovación para hacer cosas diferentes" y porque "a veces se te acaban las ideas y es bueno que venga otra gente con nuevas ideas, nuevas ganas y nuevos impulsos".

"Ahora la Academia está bien, os juro y os perjuro que si estuviera mal no me hubiera ido", ha puntualizado, señalando que la Academia "está más fuerte y más viva que nunca".

"Se han hecho menos películas que nunca y con mayores dificultades, pero aún así nuestras películas han conseguido que éste sea el mejor de la historia en lo que a nuestro cine se refiere. Es muy difícil de explicar, pero la realidad está ahí y ha sido esa", ha declarado.

En esta santa casa no hay tarjetas opacas ni translúcidasNo obstante, ha aprovechado para mencionar el modesto presupuesto de la institución. "En todo este tiempo no ha habido ningún escándalo económico, quizás porque no hay dinero para que lo haya", ha señalado. "En esta santa casa no hay tarjetas opacas ni translúcidas; solo hay una, la del director general y no llega ni a 200 euros al mes, así que creo que no habrá que investigarle", ha bromeado, en relación al escándalo de las 'tarjetas B' de Caja Madrid.

Ha afirmado sentirse orgulloso de que la institución no dependa de ningún poder público y que la mayoría de sus ingresos sean privados, lo que les otorga libertad e independencia; solo reciben del Gobierno un 9% del presupuesto, ha dicho, y ese dinero lo dedican a la conservación del edificio que sirve de sede a la Academia.

Preguntado por "las piedras" que se ha encontrado en su camino, ha destacado que han sido "tiempos difíciles" en los que han padecido la "incomprensión absoluta" por parte de las autoridades hacia la industria del cine; "la peor noticia es que no ha pasado nada". En este sentido aludió a su imposibilidad por lograr que bajaran el IVA cultural del 21%.

"La Academia, que no es un órgano ejecutivo, debe ofrecer planteamientos y alternativas, dar soluciones para que te las escuchen, pero hay veces que sólo te las oyen. No creo que la situación pueda ir a peor después de las elecciones", ha señalado.

El expresidente también se referió, por último, a los recientes premios Goya: "Agradezco mucho que no se nos haya puesto a parir de forma unánime", señaló.