Dice que tanto practicar la oposición le ha dado madurez.

También le ha quitado el tono de profesor de sus discursos.

De Aristóteles a Xurxo Souto, la filosofía de Henrique Tello se nutre ahora más de la calle que de los libros.

El candidato del BNG a la Alcaldía de A Coruña luce callo e ilusión.

Son sus avales ante la ciudadanía a la que gobernará –está seguro– a partir del 27-M.

A su cita, en plena hora del café, llega con puntualidad británica y con unas tapas como único sustento de una larga jornada electoral.

Cuando habla de la ciudad, otea al horizonte; cuando se examina a sí mismo, mira de frente.

Y siempre con una sonrisa y mucho humor.

Convénzame brevemente para que le vote.

La razón fundamental es la necesidad de un cambio para resolver los problemas que la gente quiere que se resuelvan y que no se resolvieron en 24 años.

Porque es fácil y es posible.

Esto es lo que le diría a la gente, que es posible, pero depende de su voto, de otro Gobierno.

Ahora tengo una madurez que no tenía hace 12 años. Conozco A Coruña como la palma de la mano


Después de tantos años en la oposición, ¿no está cansado de batallar?

 

No. Por un motivo. Efectivamente, llevo 12 años en la oposición.

En la oposición se aprende mucho.

Yo ahora tengo una madurez que no tenía hace 12 años.

Conozco A Coruña como la palma de la mano; conozco a las personas, conozco los problemas.

Hace 12 años no los conocía. Yo tenía un proyecto, pero no tenía experiencia.

Ahora tengo la madurez suficiente que me permite resolver problemas.

En estos 12 años, ¿cuál fue su mejor y su peor momento?

Políticamente hablando, ¿no? Porque en la vida personal es evidente... sabe Dios.

El mejor momento fue la noche electoral de hace cuatro años, porque duplicamos el número de votos y de concejales.

Y el peor momento, quizá cuando se aprobó el plan general, porque veía que iba a ser muy negativo para el futuro de la ciudad.

Si los votos dan un varapalo al BNG, ¿seguirá?

Es que no se me pasa por la cabeza. Cuando uno sale a jugar un partido, sale a ganar.

Para lamentarse ya está el día después. La moral del triunfo es una vivencia, no una pose electoral. El BNG va a dar la campanada.

Poniéndonos en lo mejor, que sume los diez ediles a que aspira, ¿peleará por la Alcaldía?

Poniéndonos en lo mejor, no. Poniéndonos en lo que va a pasar.

Nosotros aspiramos a todo, inicialmente. Sobre todo aspiramos a formar Gobierno.

A nosotros no nos obsesiona el cargo, nos obsesiona estar en el Gobierno. Más que tener un título.

¿A qué estaría dispuesto a renunciar para gobernar?

Personalmente, a todo. Políticamente... no renunciaría a nada. Simplemente me sentaría con los otros y les haría cumplir su programa. A mí me vale.

¿Cuál sería su ascensor o su Millennium?

No tendría. No me lo perdonarían, porque no es prioritario.

¿Probó alguna vez el tranvía o el ascensor de San Pedro?

No fui; no por un problema ideológico, porque no me coincidió. Al ascensor a lo mejor sí subo, un día.

No nos obsesiona el cargo, nos obsesiona estar en el Gobierno. Más que tener un título.

 

¿Qué desastre hay en la ciudad que ya no tenga arreglo?

Lamentablemente, muchos. El primero que se me ocurre es el centro de ocio del puerto y las casas que se cayeron o tiraron en el centro.

¿Es compatible el nacionalismo gallego con el coruñés?

El coruñesismo no deja de ser una expresión del nacionalismo gallego, es así porque está en Galicia.

¿Es cascarilleiro?

Sí. Bueno, lo que soy es un cerillitas –de la plaza de Vigo–, del BNG, que también tiene que haber alguno.

BIO:

Nació hace 55 años en Corcubión, pero lleva casi toda su vida en A Coruña. Iba para filósofo o novelista, acabó dando clases en Secundaria y llegó a la política a través del sindicalismo. Es un forofo del Deportivo y de los Rolling.

LAS PREGUNTAS DE LOS LECTORES

1.- Si gobierna, ¿qué medidas adoptará para fomentar el uso del gallego? (Óscar)


Te sonará cursi, me da exactamente igual.

De entrada, amor por el idioma, cariño, sensibilidad.

La sensibilidad es la aplicación de la Lei de Normalización Lingüística a nivel local.

Y después un necesario e incondicional apoyo a la cultura coruñesa, que es la cultura gallega, claro.

Sólo fomentando las maravillas que tenemos en A Coruña sin explotar nos permitiría normalizar la cultura.

Coruñesa no quiere decir que no pueda ser un pintor abstracto, pero es de aquí y pinta aquí.

2.- ¿Cuándo piensan quitarnos el tráfico exagerado que tenemos en la calle del Orzán? (Isabel)

A partir del día 28. La calle del Orzán pasará a ser una calle donde sólo circule el transporte público.

3.- ¿Ampliará la guardería y el colegio de Los Rosales? (V.L.R.) 

Allí ubicaremos una nueva escuela infantil. Ya.

Una de las galescolas prometidas por la Xunta será ubicada en ese barrio y otra en el de Mesoiro, porque son los barrios emergentes de gente joven.

4.- ¿Qué hará con Penamoa?

Hay que resolverlo. Es un problema gravísimo, tal vez el más grave que tenemos en la ciudad en cuestiones sociales.

Habrá que darle una solución que pasa por dos vías: integración laboral y social. No podemos es mirar para otro lado.

 

SIN CORBATA

¿Qué parte de su cuerpo odia? Ninguna, pero no me gustan mis manos.

¿Cuál es su vicio favorito? Viajar. Y fumar.

¿A qué político se quiere parecer? Siento gran admiración por Beiras.

¿El personaje de qué película le hubiera gustado ser? Toro Sentado.

¿Peor defecto como jefe? Ser muy cortante.

¿Cómo fue su primer amor? En un guateque.

¿La última vez que se fumó un porro? Hace tanto que no me acuerdo.

¿Y cuándo se emborrachó? Tengo mucha ‘meseta’, aguanto mucho.

¿Ha visto películas porno? Vi algunas con gente y es muy divertido, son películas de gimnasia.

¿Prefiere planchar o poner la lavadora? Poner la lavadora.

¿Hace la compra? Siempre.

¿Canta en la ducha? No.

¿Se desvela por la noche? No.

¿Dónde pasará las vacaciones? En algún camping de Cerdeña.

¿Le gustan los piropos? Sí.

¿A qué huele A Coruña? A veces, las menos, a mar, y el resto, a refinería y a Nostián.