La acusación particular en la causa por el robo del Códice Calixtino, que representa a la Catedral de Santiago, ha criticado el "abuso de confianza" demostrado por el principal acusado, José Manuel Fernández Castiñeiras, a la hora de sustraer objetos de la Catedral y el propio Calixtino, lo que considera un "agravante", y ha pedido que "no se enjuicie al Cabildo, a la víctima" por las escasas medidas de seguridad presentes en la basílica.

Así lo ha indicado el abogado de la acusación, José Antonio Montero, en la undécima y última jornada del juicio, en la que ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales y ha mantenido las penas que reclama para los tres acusados.

En una intervención salpicada por la lectura de versículos de la Biblia, el letrado ha querido incidir y "hacer una reflexión" sobre el "agravante" del "abuso de confianza", dada la "relación especial" que existía entre Fernández Castiñeiras y la Catedral.

Para el abogado, esta "confianza", que "inhibe la sospecha" sobre el exelectricista, supone un "plus de culpabilidad", sobre todo teniendo en cuenta que los clérigos han sido "educados" en altos "niveles éticos" y bajo la premisa de "perdonad y seréis perdonados", lo que les hace difícil comprender la "obligación de la denuncia".

La actuación de Fernández Castiñeiras, según el abogado de la Catedral, se vio favorecida por la información de la que disponía, tanto de las rutinas como de la ubicación del dinero, que "sabía que no se iba a echar en falta" porque no existía "ánimo de lucro".

Para el abogado de la acusación, Castiñeiras llevó a cabo un "plan preconcebido" que "se inició con pequeños hurtos y terminó con el robo del Códice Calixtino", elementos reflejados tanto en sus libretas como en los descuadres de caja y en las grabaciones de la administración.

DINERO

Jose Antonio Montero considera que los datos de la Catedral acreditan la sustracción "continuada" de dinero y cree que la pericial incorporada por la defensa sobre sus supuestos ahorros "nada aporta" a la causa, dado que se basa en "una estimación" y deja fuera datos como que en 2005 el principal acusado dejó de trabajar tras sufrir un ictus.

Paralelamente, ha querido "reseñar" lo extraño de que una persona que, según el psicólogo que ha comparecido en la sala, "guarda toda la documentación propia" por su "síndrome acumulativo", no aporte "ni un solo documento de préstamo o de depósito" sobre la supuesta inversión de estas cantidades. "A mi me llama poderosamente la atención", ha señalado.

Montero considera "perfetamente acreditado" que Fernández Castiñeiras llevó adelante un "delito continuado de robo", justificado en elementos como sus propias libretas, el descuadre de la Catedral, las imágenes grabadas en la basílica o su declaración "en presencia judicial con asistencia letrada".

En esta declaración, donde Manuel Fernández Castiñeiras confesó estos delitos, el abogado de la acusación ha rechazado que existiese "presión" y ha elogiado la actitud en ellas del Ministerio Fiscal, que "estuvo velando por que la declaración fuese en condiciones aceptables para la persona que estaba declarando".

Tras cotejar el dinero de los registros con las cuentas bancarias, ha apuntado el letrado de la acusación, los investigadores determinaron que "el dinero de consumo diario no provenía de la pensión", lo que refuerza la teoría del robo, así como "la cantidad de moneda extranjera" localizada.

"No tiene sentido en una persona normal poseer semejante cantidad de divisas extranjeras y sí tiene sentido en la Catedral de Santiago", ha apuntado Montero, quien ha recordado que el día de su detención Castiñeiras tenía encima 4.200 euros y 400 dólares en metálico. "Dice que es para el taller, que le gusta pagar en efectivo, pero no se entiende que los talleres de O Grove puedan aceptar dólares", ha ironizado.

No obstante, al igual que ha hecho el fiscal, la acusación ha modificado en sus conclusiones la cantidad que reclama a Fernández Castiñeiras y la ha adaptado al informe pericial realizado desde la Catedral. Por ello, Montero ha rebajado la cantidad inicialmente reclamada hasta los 2.454.000 euros.

Documentación y códice

Entre otros elementos, el abogado de la acusación ha hecho hincapié en la documentación de la Catedral localizada en poder de Castiñeiras, reconocida por distintos integrantes de la basílica, así como los 10 facsímiles con "número correlativo" de los que disponía y que "no tiene sentido que se hubiesen comprado".

Al mismo tiempo, ha rechazado la tesis de que "la puerta" de la cámara del Códice quedó mal cerrada y lo robó en un descuido, tal y como dijo en su primera declaración, dado que a la hora a la que afirma que eso sucedió "las cámaras del claustro no lo graban" y sí lo hacen más temprano, sobre las 7.00 horas.

José Antonio Montero ha sostenido de nuevo la tesis de la venganza hacia el exdeán como motivación para el robo del Códice, dado que, ha recordado, "era conocido que lo peor que le podía pasar era que le pasase algo al Códice"

"Tenía ánimo de vengarse, de fastidiarlo, porque no se había solucionado su problema", ha apuntado el abogado, al tiempo que ha indicado que si hubiese querido devolver el Códice podría haberlo hecho cuando, tras el robo y al disminuir la presión policial, regresó en noviembre de 2011 a sustraer cosas del despacho del administrador. "Con la misma impunidad que entraba en la Catedral a robar podía haber devuelto el códice, pero no hay ese arrepentimiento", ha zanjado.

Receptación de mujer e hijo

Sobre la posibilidad de que, como han declarado, la mujer e hijo de Fernández Castiñeiras desconociesen su actividad ilícita, el letrado de la Catedral ha recordado que asistieron a la venta del piso de A Lanzada, que se pagó con "dinero en efectivo" cuando conocían que "Manuel no trabajaba".

"Queríamos creer por esta acusación en la posibilidad, cuando se inició juicio, de que doña Remedios y don Jesús se mantuviesen al margen de la comisión delictiva", ha dicho el abogado quien, no obstante, a "resultas de cómo se ha desarrollado el juicio oral", lo pone en duda.

Para concluir, sin embargo, Montero hace referencia a la sonorización recogida en el piso de la familia para dejar abierta la posibilidad de que este conocimiento no se produjese y de que la información sobre la "realidad familiar" de su marido que se exige a "banqueros, infantas, políticos o profesionales" no pueda hacerse con el "nivel cultural" de los otros dos acusados. "Por ello dejamos a la difícil labor del tribunal el dilucidar la existencia o no de su autoría", ha indicado.

El abogado de la acusación ha rechazado que, como reclama la defensa, se hayan producido dilaciones indebidas y ha criticado que, aunque haya proporcionado una pericial psicológica, Fernández Castiñeiras rechazase en su momento someterse al examen oficial forense del Imelga.

Sentencia de conformidad

Para concluir, haciendo de nuevo mención a versículos de la Biblia, el abogado ha asegurado que ha sido "muy difícil" para el Cabildo "separar el ámbito moral del penal", dada su "voluntad de personar, desde un punto de vista moral".

"Una cosa es que se perdone y otra que se defienda a la víctima", ha recordado el abogado, quien, con la base de un supuesto "arrepentimiento", ha desvelado que la acusación estuvo "en disposición" de alcanzar una "sentencia de conformidad". "Sin embargo, no consta su arrepentimiento", ha lamentado.

En boca del abogado, la Catedral ha trasladado el mensaje de que el dinero que reclaman a Fernández Castiñeiras "no es propio" de la basílica, sino que corresponde "a los fieles". "Por ello procede esa reclamación, aunque sabedores de que tienen que ejercer esa administración con un mayor rigor", ha concluido.

Consulta aquí más noticias de A Coruña.