La Asociación de Consumidores de Navarra Irache recibió el año pasado 4.600 consultas por problemas entre vecinos. En su mayor parte, se buscaba asesoramiento sobre cómo actuar ante impagos de las cuotas por parte de algunos propietarios y de problemas con las cuentas de la comunidad.

Junto a ellos, también fueron habituales los conflictos por obras en el edificio o dificultades de convivencia entre los residentes, según ha informado Irache en una nota.

La asociación ha destacado que "en los últimos años se han producido un progresivo aumento de las personas que han acudido a Irache porque no sabían qué hacer frente a vecinos de la comunidad que no estaban pagando las cuotas que les correspondían".

Según la agrupación, "esta queja antes era puntual y ahora se está convirtiendo en algo más habitual, probablemente debido a la crisis y a las dificultades económicas de muchas familias".

Irache ha destacado que "según el III Estudio global sobre la morosidad en comunidades de propietarios en España, la morosidad en Navarra habría alcanzado en 2013 -aún no hay datos de 2014- los 21 millones de euros y habría subido un 2,20 por ciento respecto al año anterior".

En ocasiones estas deudas pueden alcanzar los miles de euros, ya que cuando acuden los vecinos a explicar el problema pueden llevar ya meses o incluso años en los que el vecino no ha pagado lo que le corresponde como propietario, ha advertido la asociación.

Por otro lado, Irache ha indicado que "a veces se trata de los gastos ordinarios de la comunidad para sufragar servicios como la limpieza, la luz del portal o la calefacción del edificio". Así, ha señalado que "ha habido casos en los que vecinos que no podían pagar debido a su situación económica se han ofrecido para realizar trabajos de limpieza o mantenimiento".

En otras ocasiones, las deudas se refieren a mejoras en el edificio o a nuevas infraestructuras aprobadas en la junta de vecinos, como por ejemplo, la instalación del ascensor. En estos casos, según Irache, "la comunidad se puede ver obligada a cubrir el impago del vecino moroso, ya que si los representantes de la comunidad han firmado el contrato de las obras y no se paga lo convenido, se corre el riesgo de que el trabajo se paralice, además de posibles responsabilidades que pueda exigir la empresa contratada".

Otro tema repetido en las consultas de vecindad, además de los propietarios que no pagan, es el de cuestiones relacionadas con la administración de las cuentas de la comunidad. Así, Irache ha asegurado que "numerosas personas han acudido preocupadas porque consideran que el administrador no informa con claridad sobre las cuentas de la comunidad o por el estado de los pagos en obras de rehabilitación o instalación de ascensor, por ejemplo".

Finalmente, han acudido a la asociación personas que se quejaban de los ruidos que generaba algún vecino o de los usos que se estaban dando a elementos comunes, como jardines o trasteros. Junto a ello, se han planteado dudas sobre las mayorías necesarias para tomar decisiones y afrontar obras, así como la obligación y funciones que corresponden cuando se es nombrado presidente de la comunidad.

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