Carmen Baladía Olmedo, directora del Instituto Anatómico Forense de Madrid, coordinó a los profesionales que levantaron los cadáveres el 11-M.

Baladía describió el lugar que necesitaban para llevar a cabo su funciones de médicos forenses, tras lo que le adjudicaron el pabellón 6 de Ifema: "Colocábamos una C de catástrofe y números correlativos", recuerda Baladía, quien ha cifrado en 1.841 los damnificados por el ataque, 17 más que hasta ahora.

Según ha explicado Baladía la policía científica identificó 156 cadáveres con necrorreseñas, cuerpos que fueron trasladados a una cámara frigorífica: "Comparando esta información con los datos pre y post mortem identificamos rápidamente a los cadáveres", explica.

Cuerpos fragmentados

El día 17 teníamos identificados 187 cadáveres

Lo peor llegó por la tarde, con los últimos cadáveres que estaban en peor estado. Llegados a este punto, y ante la incomodidad de los familiares en Ifema, se decidió trasladar la labor al cementerio de La Almudena: "El día 17 teníamos identificados 187 cadáveres", afirma.

Con los cuerpos que aún permanecían sin identificar hubo que recurrir al ADN mitocondrial: "Hubo un error en una identificación, que el día 18 ya estaba solventado [...], identificamos 191 cadáveres", concluye Baladía.

Identificación en el terreno 

Radiografía de uno de los cadáveres de las explosiones. (La Otra)Por su parte, el doctor Monje Pérez realizó las primeras identificaciones de cadáveres sobre el terreno: "Empezamos en la estación de Atocha", asegura.

Según el forense, "la muerte de la mayoría de las víctimas fue inmediata".

Monje también realizó el análisis de los primeros detenidos: "Jamal Zougham me preguntó quién había ganado las elecciones en su primer reconocimiento médico".

El forense asegura que algunos detenidos denunciaban malos tratos: "Alguno sí tenía alguna colleja", asegura.

Geo muerto

Además, el doctor Pera realizó la autopsia del GEO muerto en Leganés, Francisco Javier Torronteras: "Se le seccionó el bazo", explica.

Se le seccionó el bazo

Pera también analizó el cadáver de Torrontera tras su profanación: "Apareció el féretro como a 600 metros con el cuerpo dentro [...], estaba quemado", explica Pera, quien considera que "el acto de profanación fue una superchería, no hicieron desaparecer nada".

Por su parte, los doctores Prieto y Conejero también estuvieron en la calle Martín Gaite, analizando los cadáveres para su identificación: "Nos centramos en los restos con mayor entidad [...], podemos afirmar que se trataba de personas vivas a la hora de suceder los hechos", explica.

Los argumentos son que hubo pérdida de sangre, retracción de la piel, coloración rojiza de las quemaduras, dilatación de los vasos sanguíneos, etc... al contrario de lo que habría pasado si hubieran estado muertos.

Tras su análisis, los peritos concluyeron que la muerte era "violenta y de carácter suicida".

Sigue el juicio del 11-M en el especial de 20minutos.es