Botellón
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Son conclusiones de un estudio dirigido por el médico Pere Herrera de Pablo analizando los ingresos por intoxicaciones agudas en el hospital general Universitario de Valencia de 47 pacientes, la mayoría trasladados a urgencias por los amigos tras un consumo excesivo de alcohol solo o combinado con otras drogas como cannabis y cocaína.

Los datos de este estudio, presentado este jueves en la jornada sobre "Riesgo y daños del consumo de alcohol en menores de edad" del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, son trasladables a toda España, según destacó el presidente de Sociodrogalcohol, Julio Bobes García, quien lamentó que no se hayan hecho estos análisis en todas las comunidades autónomas.

Es una práctica ampliamente extendida

Ambos coincidieron en la necesidad de conocer la realidad de las intoxicaciones entre los adolescentes para promover medidas preventivas, sobre todo dirigidas a los menores de 14 años, que tienen más riesgo de sufrir alteraciones cerebrales.

Bobes alertó de que el consumo de alcohol "es una práctica ampliamente extendida" entre jóvenes de ambos sexos, que lleva asociado el de otras drogas, en las que se está produciendo un descenso de la edad de inicio su consumo, que se acerca a los 13 años.

Beben con frecuencia

Explicó que de los dos millones trescientos mil jóvenes (de entre 14 y 18 años) que hay en España, más de un millón y medio "beben" con frecuencia, casi un 35 por ciento se ha emborrachado al menos una vez en el último mes y uno de cada cuatro se emborracha con cierta asiduidad, citando datos del Observatorio Español sobre Drogas.

También destacó la relación entre el consumo de estas sustancias con el rendimiento escolar y señaló que el 92 por ciento de los alumnos que han repetido más de un curso estaban expuestos al consumo de alcohol, en el caso de los que han repetido un año es el 87% y se rebaja al 76 por ciento la prevalencia de consumo de alcohol alguna vez en el caso de los escolares que aprueban.

Los anuncios no están llegando

El pediatra José Galbe propuso poner en marcha una política de mensajes anticonsumo en series de amplia difusión entre los jóvenes, ya que -opinó- que "los anuncios no están llegando", además de desarrollar programas en colegios y organizaciones comunitarias.

Por su parte, la responsable de la sección de adolecentes del Hospital Niño Jesús, Pilar Brañas, destacó la "evidente" relación entre la primera borrachera y las relaciones sexuales no protegidas, por lo que apostó también por la prevención en la primera etapa de la adolescencia, porque "cuando no hay medidas de enseñanza, se pueden asumir conductas de riesgo", concluyó.