Bubba, un bebé de tan sólo 10 meses, ya tiene su propia licencia de armas en Illinois, EE UU. Howard Ludwig, el padre del pequeño Bubba, rellenó sin ninguna esperanza el formulario por Internet para obtener una licencia de armas para su vástago. Quería convertir a su hijo en «un pistolero legal» antes de que el abuelo le hiciera entrega de un arma reglamentaria a su nieto. En la licencia, por la que pagó cinco dólares, se incluye la fotografía de Bubba, que todavía no tiene ni los dientes de leche, y un garabato hecho por el bebé como firma. A pesar de esta sorprendente medida, el padre asegura que no quiere que su hijo sufra ningún accidente con la pistola, por la que ésta permanecerá en casa del abuelo hasta que el niño cumpla los 14 años.