Líderes políticos
Mariano Rajoy, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. ARCHIVO

Municipales, autonómicas y generales. El 2015 arranca con aroma a elecciones y los partidos se van colocando en la línea de salida de la maratón electoral con una bolsa de avituallamiento en la que se mezclan los intentos de unos por explicar su gestión y las promesas de cambio de otros.

Todos se juegan algo en el que se presenta como el año electoral más incierto de la historia reciente.

El PP de Mariano Rajoy luchará por recuperar la parte de su electorado que cree que se ha refugiado en la abstención después de tres años de crisis.

El PSOE comprobará si el liderazgo de Pedro Sánchez tras la marcha de Alfredo Pérez Rubalcaba le ha servido para superar la sangría de votos, que en las últimas europeas les supuso el peor resultado de su historia.

Podemos ya está entre las primeras tres fuerzas políticas con tan solo doce meses de vida

Y ambos tienen enfrente este año la amenaza ya real de Podemos, un partido que con sólo doce meses de vida y sin representación en el Parlamento ha conseguido estar entre las tres primeras fuerzas políticas en todas las encuestas.

Podemos se ha cruzado también en el camino de IU que, después de haber despegado con fuerza con Cayo Lara, ahora se enfrenta a un destino imprevisible, en el que la joven promesa que representa el diputado malagueño Alberto Garzón tendrá que capitanear el proyecto si las primarias de febrero le confirman como el candidato de la coalición a la Presidencia del Gobierno.

Sobrevivir a la irrupción de Podemos y a la entrada en la escena política nacional del partido Ciudadanos de Albert Rivera es también el reto que tiene por delante Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que lidera Rosa Díez.

Los comicios, para el 24 de mayo

De momento, el primer examen será dentro de cinco meses. Según lo que establece la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) en su capitulo V -artículo 42.3-, las elecciones municipales se celebrarán el cuarto domingo de mayo del año que correspondan, es decir que tendrán lugar el 24 de ese mes.

El mismo día se celebrarán también comicios autonómicos en 13 comunidades: Asturias, Cantabria, Navarra, Castilla y León, La Rioja, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias, Baleares, Aragón y Extremadura, además de en Ceuta y Melilla.

Sólo Andalucía, Cataluña, Euskadi y Galicia no tendrán elecciones, siempre que finalmente el presidente de la Generalitat, Artur Mas, no opte por un adelanto electoral en clave 'plebiscitaria', lo que llevaría también a los catalanes a las urnas, en ese caso en febrero o marzo.

Sólo Andalucía, Cataluña, Euskadi y Galicia no tendrán elecciones autonómicas

En 2015 habrá también elecciones a las Juntas Generales del País Vasco, los cabildos insulares canarios, los consejos insulares de Baleares, al Consejo General de Arán y los concejos de Navarra.

Pocos meses después, en noviembre si nada lo impide, llegarán las elecciones generales y lo que parece claro es que después el mapa político ya no será el mismo.

De hecho, las encuestas apuntan a un vuelco total en el que el 'factor Podemos' va a cambiar el equilibrio de fuerzas y romper el tradicional bipartidismo.

Suficiente para mantenerse en el poder

El PP va a pelear por sacar de la abstención a sus votantes desencantados, pero lo que está por ver es si eso será suficiente para mantenerse en el poder tras el enorme desgaste que le han ocasionado tres años de durísima crisis económica y una cascada de escándalos de corrupción.

La consigna que tienen los populares para este nuevo curso es coger el altavoz para intentar explicar a los españoles las medidas que ha adoptado el Ejecutivo en esta legislatura y que -sostienen- son la causa de que España haya entrado ya en fase de recuperación.

El PP intentará explicar sus medidasPara los socialistas el reto es otro: demostrar que con Pedro Sánchez ha resurgido el partido con suficiente fuerza como para ser la alternativa que arrebate el Gobierno a Rajoy.

A ninguno le va a resultar fácil pero, sin duda, todos van a echar el resto en el intento.