Llena tu casa de color con un ‘graffiti’
Es conveniente usar colores llamativos, ya que su propósito es que se vea a cierta distancia. Procura que contrasten, así no tendrás que bordear las figuras con negro. Cuando esté acabado puedes retocarlo con rotuladores permanentes, que te permitirán incluir pequeños detalles.(E. G.)
No es difícil y resulta sumamente decorativo. En muchas culturas y lugares, como México, China y diversas zonas de África, se ha hecho desde siempre. Se trata de los murales, un arte público para que lo disfruten los moradores de la casa y los que la miren desde el exterior; una bella manera de personalizar el hogar.

El tema es libre. Puedes hacer un gran mural con la foto de tu mascota, un paisaje, símbolos o diseños florales... las posibilidades son infinitas; también puedes decorar sólo los bordes con una cenefa geométrica.

Paso a paso

Elige cualquier dibujo que te plazca y hazlo en grande utilizando una cuadrícula. Decide el trozo de pared que vas a emplear y dibuja los cuadrados. Luego, a lápiz, traspasa el dibujo; antes de empezar, cerciórate de que la pared no tenga agujeros ni pegotes de cemento (utiliza escayola para igualar la superficie).

No hablamos de frescos, sino de un mural en seco, para el que es mejor usar la pintura plástica al agua, pues es impermeable a la lluvia, no huele y se seca en seguida. Si te equivocas, déjala secar y pinta encima. Hay gran variedad de colores y te evitarás el uso de disolventes o aguarrás. No olvides lavar inmediatamente la brocha con agua después de usarla, ya que si se seca con pintura, se estropeará.

Pide a tu familia o a tus amigos que te ayuden y conviértelo en una actividad de grupo, no te faltará diversión. Y recuerda que lo que pintes no es definitivo, si te cansas de verlo o no quedas satisfecho con el resultado, siempre puedes pintarle otra cosa encima o volver a dejar la pared lisa con una capa de pintura.