Joven reanimado por futbolistas
David, flanqueado por Israel (der.) y Raúl (izq.), en la habitación del hospital San Carlos de Madrid, donde se recupera tras sufrir una parada cardiorrespiratoria durante un partido de fútbol amistoso tres días antes. La reanimación cardiopulmonar (RCP) que le practicaron Israel y Raúl permitió que David sobreviviera sin daños cerebrales. JORGE PARÍS

Emoción en una sala del Hospital Clínico San Carlos de Madrid: David veía por primera vez a Raúl e Israel, sus salvadores, que tres días atrás le practicaron maniobras de reanimación tras una parada cardiorrespiratoria durante un partido de fútbol.

“Los veo y no lo puedo creer, no tengo palabras, estoy con vida gracias a ellos”, dijo un emocionado David al ver a Raúl e Israel, las personas a las que les debe la vida y de cuya identidad sólo supo a través de medios y redes sociales.

La labor de reanimación cardiopulmonar (RCP) llevada a cabo por Raúl e Israel sobre David en las instalaciones deportivas Golf Canal, donde jugaban partidos en campos contiguos, fue fundamental para que hoy David se sienta “como para ir a jugar al fútbol”.

La atención tan temprana que recibió evitó el daño cerebral

“Lo más importante es que la atención tan temprana que recibió de gente que no son profesionales de la salud le ha permitido seguir entre nosotros evitando que sufra daño cerebral”, dijo Javier Higueras, el cardiólogo que trata a David en el hospital. A pesar de su mejoría, seguirá varios días más hospitalizado a la espera de que se le realicen exámenes exhaustivos.

“Cuando el corazón se para, deja de bombear sangre a los órganos del cuerpo, y mientras la mayor parte de los órganos pueden aguantar bastante más tiempo sin recibir sangre, el cerebro con sólo algunos minutos puede quedar con un daño neurológico, que puede ser más menos grave”, explica Higueras.

Ése es el gran valor de las maniobras de reanimación de Raúl e Israel: a fuerza de compresiones lograron que, aun con el corazón detenido, el cerebro se mantuviera irrigado los cuatro o cinco minutos que tardó en llegar el Samur.

Raúl fue el primero que participó en las actividades de reanimación. Hace varios años hizo el curso de socorrista y aprendió labores de RCP, pero como no se actualizó quiso pedir instrucciones al Samur por teléfono. Después de unos minutos, lo reemplazó Israel, que también fue soccorrista, tanto en España como en su país de origen, Venezuela, desde donde llegó hace cinco años.

Visita emocionante

Raúl e Israel, los salvadores, llegaron a visitar a David al hospital con regalos: las camisetas de fútbol de IsraF7, empresa dedicada a la organización de eventos futbolísticos en la cual trabajan. David, gaditano y estudiante de ingeniería de 24 años, les prometió jugar con ellos cuando esté recuperado.

Me dijeron ‘Que sepas que hay dos hombres que te han ayudado’

“Cuando volví en mí, ayer miércoles, me dijeron ‘Que sepas que hay dos hombres que te han ayudado’, y desde entonces intenté ponerme en contacto con ellos. Es muy emocionante para mí verlos aquí”, dijo David.

“Deberíais haberlo visto, no tenía color”, dijo la madre de David, quien viajó junto a su marido y padre de David desde Cádiz nada más enterarse de la noticia.

Estabas ‘muerto’”, le dijo Raúl, informándole que los técnicos del Samur le pusieron tres veces el desfibrilador y le administraron dos inyecciones de adrenalina. “No tenías ni pulso ni respiración, tus amigos lloraban”.

Raúl Reyero es matemático e informático, tiene 46 años y actualmente está buscando trabajo. Mientras tanto, ayuda a su amigo Israel Sevillano en su empresa.

“Gracias a estos chicos estoy como en un cuento de hadas”, dijo la madre.

“La mayoría de la gente termina con secuelas de un caso así, este tío tiene un ángel”, dijo Israel.

En Europa, la causa más frecuente de que deportista sanos “caigan fulminados” como le sucedió a David suelen ser displasias arritmogénicas o miocardiopatías hipertróficas. En la primera, el músculo del corazón es sustituido por células de grasa; en la segunda, se engrosa con otro tipo de tejidos: ambas tienen origen genético y provocan arritmias que pueden desembocar en una parada del corazón.

“Es muy infrecuente en la población en general, y en gente joven generalmente no se detecta porque pasa desapercibido en las pruebas médicas más habituales, ya que requiere para su detección de pruebas más especializadas”, explica Higueras.

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