The Circle of the Lustful: Francesca da Rimini
Una de las 102 ilustraciones que William Blake pintó para la 'Divina Comedia' © Birmingham Museums Trust

Dicen los biógrafos que William Blake (1757-1827) —"de lejos el más grande artista que ha producido Gran Bretaña", según el crítico de arte Jonathan Jones— gastó los últimos chelines que le quedaban en el bolsillo para comprar un lápiz que le permitiera seguir dibujando bocetos para las ilustraciones de la Divina Comedia.

En la tarde del 12 de agosto de 1827, en la pobreza absoluta, con el hígado y los pulmones probablemente intoxicados por las sustancias metálicas y corrosivas que utilizaba en su trabajo pionero de iluminador y grabador, Blake pidió a su esposa Catherine que posase para él —el retrato a lápiz, del que existe constancia bibliográfica, se perdió años más tarde—. Al acabar la obra, el artista cantó himnos espirituales con un hilo de voz y murió. La casera de la humilde vivienda en la que se alojaba la pareja dijo: "No he visto morir a un hombre sino a un ángel".

Tumba sin lápida

Enterrado en una tumba sin lápida y con los gastos del sepelio pagados por su único protector, el joven pintor John Linnell, que había encargado a Blake las ilustraciones sobre Dante —le pagaba a razón de una libra por semana—, la obra en la que trabajaba el creador místico quedó inacabada aunque más o menos perfilada según la intención inicial: mostrar como mensaje central de la Divina Comedia la naturaleza corrupta del poder.

Unos años después de morir en la miseria le reconocieron como 'artista total' Las siete acuarelas que estaban más avanzadas de las 102 planeadas y en estado de boceto pasaron a pertenecer a Linnell, hasta que este las subastó en 1918. Para entonces Blake ya era reconocido como uno de los pocos creadores ingleses que merecen la condición de artista total y un trust público hizo valer el derecho preferente del Estado para hacerse con las obras.

Las acuarelas fueron repartidas entre siete instituciones dedicadas al arte: el Ashmolean Museum de la Universidad de Oxford, el Birmingham Museums & Art Gallery, el British, el Fogg Art Museum, la National Gallery de Victoria, la Royal Institution de Cornwall y la Tate.

Boticelli, Miguel Ángel, Doré, Delacroix, Rodin

Todas las obras, acabadas o no, han sido reunidas ahora en el libro William Blake. Las ilustraciones de la Divina Comedia de Dante, editado para conmemorar que en 2015 se celebra el 750º aniversario del nacimiento de Dante (1265-1321). La edición, de la editorial Taschen [324 páginas, 99,9 euros], agrupa las imágenes y añade fragmentos de la Divina Comedia.

La presentación, de gran formato y con 14 páginas desplegables, incluye dos ensayos introductorios de los académicos Sebastian Schütze y Maria Antonietta Terzol, que evalúan las figuras de Dante y Blake y establecen relaciones con otros grandes artistas seducidos por la Divina Comedia (Sandro Botticelli, Miguel Ángel, Eugène Delacroix, Gustave Doré y Auguste Rodin).

Todo en la 'Comedia' de Dante muestra propósitos tiránicos Al igual que el extenso poema de Dante, las ilustraciones de Blake narran desde los suplicios del Infierno hasta la felicidad del Paraíso, desde las crueles amputaciones de los condenados hasta la belleza divina de los redimidos. Aunque fiel al texto, Blake también aportó su propio punto de vista sobre algunos de los temas centrales de Dante, con quien no estaba de acuerdo en la adoración por la cultura griega ni en el justo castigo a los pecadores en el Infierno. En uno de los bocetos Blake anotó de puño y letra: "Todo en la Comedia de Dante muestra propósitos tiránicos, desde la creación del mundo y la sagrada naturaleza hasta el espíritu santo".

Del materialismo nace la maldad

El ilustrador, una de las mentes más abiertas y brillantes de su tiempo —también ejerció la poesía, la filosofía y las ciencias sociales—, estaba plenamente de acuerdo con Dante en la crítica directa del materialismo como sedimento del que  nace la maldad y en la visión negativa del poder de los humanos sobre los humanos. El amor, la culpa, el castigo, la venganza y la salvación tampoco eran temas ajenos al artista, que veía en su trabajo con la obra de Dante un reto gozoso después de habese entregado en los años anteriores a Jerusalem (1804–20), uno de sus proyectos más ambiciosos y cierre de la saga de libros proféticos con los que intentó desarrollar una mitología personal.

En Oxford se celebra al mismo tiempo otra exposición sobre Blake Sobre el polifacético y deslumbrante artista inglés para quien la imaginación "es la existencia humana en sí misma" y no un estado de ánimo o intención, se está también celebrando la exposición William Blake: Apprentice and Master (William Blake: aprendiz y maestro), en el Ashmolean Museum de la Universidad de Oxford. La muestra, hasta el uno de marzo, agrupa casi un centenar de trabajos del artista, desde su etapa de aprendizaje hasta la revolucionaria técnica de iluminación y grabado que desarrolló con el tiempo. Entre las piezas más destacadas de la muestra está una de las escasas copias originales de The Marriage of Heaven and Hell.