Tres personas han sido detenidas por vender droga en el casco viejo de Burgos capital, según han informado a Europa Press fuentes de la Subdelegación del Gobierno.

En concreto, efectivos de la Policía nacional han detenido a una mujer M.S.G.E., de 52 años, y a los hombres M.G.E., de 47 años, y F.J.P.C., de 47, los tres con numerosos antecedentes, por un presunto delito contra la salud pública.

Desde hacía varias semanas, la Policía investigaba un punto de venta de drogas en Burgos, que ya ha sido desarticulado. Se encontraba en el casco viejo, próximo al castillo, en una casa de planta baja distribuida en dos viviendas, con tres puertas de acceso por calles diferentes, y que se comunicaban entre sí en su interior.

Los domicilios pertenecen a personas con relación de parentesco entre ellas, que vienen dedicándose a la distribución de heroína desde hace varios años.

La actividad era llevada a cabo principalmente por una mujer, aunque cuando ella no estaba en casa, los dos hombres la sustituían desde la vivienda contigua. Era un conocido lugar de llegada de toxicómanos, que acudían a comprar y que era "difícil" de investigar por la estrechez de las calles, transitadas sólo por los vecinos del lugar o por los pequeños consumidores.

Los vendedores se asomaban a la ventana tras escuchar los silbidos de los compradores y de modo rápido intercambiaban la droga por dinero. En ocasiones dejaban las papelinas entre las macetas de la propia ventana, lugar donde el cliente depositaba el dinero.

De este modo, tras lograr el correspondiente mandamiento judicial, se registraron ambos domicilios, con el auxilio de un guía canino que facilitó el hallazgo de la droga, escondida dentro de un calcetín en una habitación llena de enseres. Los agentes se incautaron de 105,9 gramos de heroína, 223 euros, un teléfono móvil, una báscula de precisión, dos cadenas y un anillo de oro.

Como consecuencia de la investigación se ha podido saber que uno de los consumidores que compró sustancia ese mismo día tuvo que ser hospitalizado por la adulteración de la dosis. Su compañera alertó a los servicios sanitarios al ver que se había desvanecido. Ella misma también había consumido parte de la papelina. Al llegar los agentes al domicilio, se hicieron cargo de una bebé, hija de los anteriores, que tras recibir asistencia hospitalaria quedó bajo el amparo de Protección de Menores por orden de ls autoridad judicial y la Fiscalía de Menores.

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