Miedo escénico
Jesús Navas, Pastora Soler y Robbie Williams han sufrido en alguna ocasión el pánico escénico. Archivo

Comienza, a veces, como un peso que entorpece los gestos. Después, llegan las palpitaciones, los sudores y el temido temblor en la voz.  En otras ocasiones, la mente se queda en blanco. "Es un círculo vicioso porque los síntomas aumentan ante el temor de que el resto pueda detectarlos", explica sobre el pánico escénico la psicóloga especializada en traumas Martha Escamilla.

La útima en padecerlo, y en compartirlo públicamente (algo que no es fácil, asegura la experta, porque reconocerlo es confesar una inseguridad), ha sido la cantante Pastora Soler. "Os hablo desde un corazón roto de dolor, de impotencia y con esta angustia que he sentido y siento y que tardaré mucho olvidar", comenzaba la publicación que la andaluza dejó el pasado lunes en su perfil de Facebook para anunciar que había decidido interrumpir su actividad profesional, aquejada por un "miedo escénico" que se había apropiado de su vida meses antes, en marzo, fecha en la que canceló seis de los conciertos de su gira Conóceme. El pasado domingo, ante el auditorio de Málaga, la cantante volvió a sentir que le fallaban "las fuerzas", algo que afectó incluso a su garganta. Soler se despide con un mensaje de esperanza: "volveré cuando vuelva a recuperar la confianza en mí".

El trance que atraviesa la cantante de Coria del Río  es uno de los miedos más comunes en nuestra sociedad. Y los profesionales de la música, de la interpretación u de otras carreras caracterizadas por la exposición pública no son inmunes a ese temor que nada tiene que ver "con el talento", especifica Escamilla, sino con el miedo a no cumplir con las espectativas de una audiencia, a no ser "suficientemente bueno". "Ante una presentación o un recital, la persona anticipa que todo irá mal. Siente que sus debilidades, que ha tratado de ocultar, saldrán a flote ante el público y que este, al darse cuenta, la juzgará, lo que provocará su humillación. El pensamiento de que todo irá a mal comienza a ir acompañado de sensaciones físicas. Es como una bola de nieve que va creciendo y no puede parar", aclara la psicóloga.

Antes que la sevillana, sufrieron episodios de glosofobia (pánico a hablar en público) o miedo escénico muchos de sus compañeros de profesión así como actores o deportistas populares. Algunos de ellos, tímidos confesos, pero no todos: "La timidez puede condicionar en parte tu comportamiento, pero la fobia es algo más", puntualiza la psicóloga.

Muy comentado fue el caso de Barbra Streisand, que se convirtió  en una de las grandes estrellas del cine y la canción mientras luchaba contra un pavor inclemente que llegó a retirarla de los escenarios durante largos periodos de su carrera. Desde entonces, una larga retahíla de artistas como los populares Scarlett Johansson, Kim Basinger, Hugh Grant o Nicole Kidman han reconocido haberse sentido paralizados ante la multitud o bajo la atención  de las cámaras.

La timidez puede afectar un comportamiento pero la fobia es algo más A algunos, como a Soler, el pánico les ha obligado, incluso, a rechazar o posponer ciertos trabajos. Entre estos últimos  figura el futbolista del Manchester City Jesús Navas, a quien la fama —y una timidez casi enfermiza— le provocaron una ansiedad que le alejaron del fútbol internacional en 2004, poco después de ser fichado por la Sub-21 (después acudiría a la Copa Mundial FIFA 2010, asegurando que quería superar su aprensión).  También el cantante Robbie Williams, pese a su aparente descaro, ha llegado a confesar que en 2009 se planteó no volver a cantar en vivo después de sufrir "el peor momento que uno se puede imaginar" en una de sus giras. ¿La causa? Un temor escénico que, con la edad, se iba haciendo "peor y peor", admitió el cantante entonces a una radio británica (actualmente está de nuevo sobre las tablas y actuará el próximo marzo en Madrid y Barcelona).

Dolores de estómago o, incluso, vómitos, son los que sufren los cantantes Harry Styles (One Direction) o Lorde en los minutos previos a un concierto. Tampoco se libra la poderosa Adele, especialmente temerosa de los grandes fiestas y cuya ansiedad combate con tratamientos de hipnosis.

"Se trata de una fobia y hay terapias muy eficaces para solucionarlo", afirma la psicóloga Escamilla. ¿El secreto? Trabajar con la integración mente-cuerpo-sistema nervioso con el fin de aprender a procesar los orígenes de ese miedo. De esa manera, la persona logrará enfrentarse a la misma situación que antes temía "sin anticipar lo peor", concluye.