«Dije ser el asesino de Ain-tzane Garay porque la Policía insinuó que podrían inculpar a mi mujer». Mikel H.B.  ofreció ayer, en el primer día del juicio que se celebra contra él, una coartada que le aparta de cualquier relación con la muerte de su ex novia Aintzane Garay.

Una versión radicalmente opuesta a la que confesó a la Ertzaintza. El cuerpo de Aintzane Garay, una vecina de Barrika de 26 años, fue hallado el 17 de octubre de 2005 junto a un acantilado de Bakio tras pasar tres días desaparecida. El cadáver presentaba signos de violación.

Mikel, que entonces tenía 24 años, contó a la Policía que ambos se habían dado cita en una gasolinera de Bakio. Tras mantener una relación sexual, discutieron, y el acusado le asestó varias puñaladas.

Pero nada de esto se oyó en la Audiencia de Vizcaya. El acusado, que sólo respondió a su abogado, explicó que había quedado con Aintzane para decirle que se había casado con una prostituta brasileña.

Así, según dijo, Aintzane se había enfadado porque, aunque ya no eran novios, mantenían relaciones esporádicas. Después, la joven se marchó y Mikel no la volvió a ver más. «En los días posteriores me sometieron a unos 15 interrogatorios. Mi mujer es inmigrante y me insinuaron que podrían inculparla. Al final afirmé haber atacado a Aintzane para proteger a mi familia», aseguró.

Aunque Mikel sostiene una coartada de inocencia, hay pruebas que apuntan a él como implicado. Entre otras, sangre de Aintzane en un cuchillo de su propiedad. Por eso, el abogado preparó un «plan b» en forma de atenuante a las supuestas cuchilladas letales de Mikel.

El acusado declaró que se había metido seis rayas de coca el día del suceso. Sus padres se habían separado y supo que era hijo adoptado. Todo ello le trastornó, sostuvo.

«Mírame a los ojos, cabrón»

«Mírame a los ojos, cabrón». Cuando David Garay, el hermano de la víctima, terminó su declaración ante el tribunal tenía los ojos inyectados en sangre y exigió al acusado que le mantuviera la mirada. Mikel H. B. vio desfilar ante sus ojos a la familia de Ain-tzane. «Cuando mi hija no volvió aquella noche supe que era él. Ella sólo salía con él o con otras dos amigas», explicó la madre de la víctima. «Él». La mujer evitó pronunciar el nombre propio del acusado en toda su declaración. Ayer fue el día de los testimonios. Hoy será el de las pruebas. El tribunal conocerá porqué había sangre de Aintzane en el cuchillo del procesado.