Ayudar y actuar acorde con los intereses de los demás está castigado en el mercado laboral, según un novedoso estudio publicado por el Journal of Economic Psychology. Sus autoras, una investigadora valenciana y otra noruega, aseguran que un hombre antipático cobra más que uno empático.
 
Analizando los efectos de la personalidad en los salarios, encuentran que la antipatía también proporciona un plus al género femenino. No obstante, el saber ponerse en la piel de los demás no está tan penalizado en las mujeres como en los hombres.
 
La estabilidad emocional, por otra parte, recibe una retribución adicional en los salarios, especialmente si se trata de una mujer. En los hombres se valora más la autonomía, que se premia pero sólo a medida que avanza la antigüedad, no al principio de la relación con la empresa. El estudio también señala que la diligencia, aquella característica que se observa en personas que cumplen las normas, se retribuiría, pero sólo al principio de la relación laboral.
 
El sueldo según la personalidad
 
Los efectos de la personalidad en los salarios, trabajo realizado con datos de 828 holandeses, incorpora las cinco grandes variables de la personalidad (empatía, extroversión, estabilidad emocional, diligencia y autonomía) a las variables tradicionales (formación, edad...) para explicar las diferencias de sueldos.
 
Empáticos: en el lugar del otro
 
La empatía es «tener en cuenta a los demás», según las investigadoras. La definición completa sería «identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro».
 
Antipáticos: a lo suyo
 
Una persona antipática es aquella que «va a lo suyo, que no tiene en cuenta los intereses del grupo en el que está inmerso o los intereses de la empresa», dicen las autoras del estudio.