La Galería Marlborough exhibe hasta el 5 de octubre en un entorno natural situado a los pies del Alcázar de Segovia ocho esculturas monumentales de los artistas Martín Chirino, Alberto Corazón, Francisco Leiro, Antonio López, Juan Genovés, Pelayo Ortega, Blanca Muñoz y David Rodríguez Caballero.

Las obras se han reunido en la exposición de manera excepcional, con motivo del IX Hay Festival y en virtud de un acuerdo alcanzado con el empresario Félix Ortiz, que ha cedido una edición más el espacio, una huerta en la ribera del Eresma en la que se entrelazan arte y naturaleza.

Durante la presentación de la muestra, con título 'Esculturas en libertad', los artistas Francisco Leiro y Pelayo Ortega han coincidido al valorar la conjunción de sus creaciones y el escenario natural que las acoge.

El primero, quien ya "experimentó" la zona en 2007 con una exposición en el Jardín de Leandro Silva, junto a la Huerta de Félix Ortiz, ha ensalzado como "maravillosa" y "preciosa" la finca en la que exhibe 'Conversación I-II', obra que escenifica el diálogo entre un hombre que habla y otro, sin orejas, que parece escuchar.

Las figuras, de la serie 'Speechless', se inspiran en aquellos que no podían expresarse en culturas muy herméticas, en la necesidad de hablar y entenderse en un mundo en que "siempre hay quienes no quieren oír y quienes no pueden porque no tienen derecho a ello".

Pelayo Ortega también ha hecho hincapié en el marco que alberga 'Esculturas en libertad', "perfecto" para el trabajo con el que contribuye a la muestra, 'Veleta nº 5'.

"La naturaleza, cuando es tan exuberante, tiende a equilibrar y, al final, lo que llama la atención es que es tan importante la pieza como un árbol. Queda todo equilibrado, la sensación es de armonía", ha expresado este artista, quien se ha mostrado sorprendido por ver piezas de gran formato "empequeñecidas" en medio del entorno natural "maravilloso".

Aunque este creador asturiano insiste en que es pintor, sus "pinitos" en el mundo de la escultura le han llevado a compartir espacio con escultores "hechos y derechos", según ha subrayado él mismo. Presenta su obra como una creación artística a la par que un objeto funcional que podría servir, además, como un símbolo del momento actual que atraviesa el país.

"Es un momento cultural, social y políticamente bastante incierto, sujeto a circunstancias que no sabemos bien en qué van a derivar. Somos un país un poco sin objetivos, sin una dirección perfectamente marcada. Creo que tenemos un problema de identidad bastante evidente y mi obra, en ese sentido, puede simbolizar todo eso", ha expresado.

De la pintura a la escultura

En declaraciones recogidas por Europa Press, Ortega se ha referido a su incursión en el mundo de la escultura como un buen ejercicio para cuestionarse los presupuestos estéticos, la historia y el mundo propios. "Es positivo porque te obliga a reconsiderar cosas o a hacer autocrítica de tu trabajo", ha reconocido tras precisar que la escultura obliga a concretar tanto formal como conceptualmente, a objetivar planteamientos que en pintura pueden ser más utópicos o fáciles.

Junto a las piezas de Leiro y Ortega, la Galería Marlborough ha trasladado hasta Segovia la obra 'Arco' de Martín Chirino, de diez metros de altura; 'Carmencita dormida' de Antonio López, que recibe al visitante a su llegada al recinto; 'Torso ibérico', de Alberto Corazón; 'Proceso', una plancha de acero corten de 2,5 metros de Juan Genovés; 'Candombe' de Blanca Muñoz, y '08.agosto.2013' de David Rodríguez Caballero, el más joven de esta muestra colectiva e intergeneracional.

La exposición, que cuenta con el apoyo de la Diputación de Segovia, podrá visitarse de 12.00 a 14.00 horas y de 17.30 a 20.00 horas hasta el 5 de octubre.

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