Al botellón le ha salido un hermano pequeño: el microbotellón. Por su culpa, las concentraciones de jóvenes que beben en la vía pública se han multiplicado en la ciudad en menos de un año. Si en mayo de 2006 había 11 puntos localizados por los vecinos; ahora, 11 meses después, son ya 25.

«En la ciudad se está produciendo un minifundismo del botellón, lejos de las típicas grandes concentraciones», explica Gerardo Crespo, portavoz de la asociación de vecinos de El Ensanche, la zona más afectada por este tipo de movida nocturna, al concentrar nueve de los 25 puntos de reunión, la tercera parte del total.

Hasta en la periferia

Así, a zonas ya clásicas, como la plaza del Humor, Santa Catalina, San Pablo o los jardines de Méndez Núñez, se añaden otras reuniones en las que «grupos de seis a 12 jóvenes», dice Crespo, han convertido en punto habitual para beber la plaza de Lugo, la playa del Matadero o las calles Costa Rica y Durán Loriga, entre otras.

El fenómeno se extiende además a los nuevos barrios y urbanizaciones como Los Rosales, Matogrande e incluso Vioño; o a zonas bastante alejadas del epicentro de la movida, como Elviña o la rotonda de Las Esclavas.

El problema pervive y que el botellón se multiplique no hace más que complicar la situación. «Hay ruidos, suciedad y, por parte de una minoría, vandalismo», denuncia Gerardo Crespo, quien añade que las noches de movida se saldan de manera continuada con «basura, orines y desperfectos en coches y comercios». Por eso están hartos los vecinos. «Si recogiesen después de beber y no hiciesen ruido, no pasaría nada», dice Crespo.

Piden más vigilancia y educación

El botellón es «un problema de educación», señala el portavoz de los vecinos de El Ensanche, Gerardo Crespo. Pero también se hace necesario «más vigilancia» y «dejar claro que hay sitios en los que no se puede hacer botellón», añade Crespo, «como la plaza del Humor». Educación y vigilancia. Con la primera se conseguiría, señalan los vecinos, que los jóvenes recogiesen los restos de la fiesta y los tirasen en su sitio. Con la segunda, atajar la violencia asociada al vandalismo. Otra vía es una norma que prohíba beber en la calle, pero mientras que en otras comunidades existe, en Galicia no.

Exceso etílico. 260 emergencias

La Cruz Roja atendió el año pasado 260 casos de intoxicación etílica, de los que la gran mayoría eran jóvenes de 17 a 22 años. De ellos, 126 tuvieron que ser trasladados a un centro de salud por su gravedad.

Molestias. ‘Huida’ a otro piso

En la plaza del Humor y en el Orzán hay vecinos que los fines de semana abandonan sus viviendas habituales y se marchan a otros pisos de su propiedad, para no tener que soportar los ruidos y los excesos de la movida.

Contra el ruido. Zonas saturadas

En paralelo al botellón, la movida. Para ponerle coto en el Orzán, la zona será declarada Zona Saturada de Ruidos (ZAS) por el Ayuntamiento. Esa denominación implica que no se abrirán más pubs.

Los 25 lugares

El Ensanche: A Méndez Núñez, San Pablo, Recife, plaza de Vigo y Palacio de Congresos se añaden Costa Rica, Durán Loriga, la plaza de Lugo y Maestro Mateo.
Pescadería/Orzán Ô A las plazas del Humor y Santa Catalina se añaden las calles y soportales del Orzán y a las  playas se suma el Matadero.

Otros: Estaban la plaza de Azcárraga, en Ciudad Vieja, y la rotonda de las Esclavas, en Riazor. Ahora ya hay botellón en soportales de Matogrande y Los Rosales, en Vioño, en los bajos de la estación de autobuses, junto al mercado de Elviña, en los aparcamientos del Coliseo y junto a la Torre de Hércules.