El presidente del Consejo Consultivo del Principado de Asturias, Bernardo Fernández, ha salido este miércoles al paso de las manifestaciones de David Cabo (Civio) y de otros expertos que han manifestado en la Junta General del Principado sus dudas acerca de la independencia de los miembros del Consultivo a la hora de resolver cuestiones sobre transparencia, tal y como establece el proyecto de ley impulsado por el Principado. El presidente del Consultivo ha recordado que están obligados "por ley" a ser "imparciales" y "objetivos".

Fernández ha dicho que desde el Consejo Consultivo no se ha pedido asumir esa función, que ya tienen mucho trabajo, que están sometidos a los tribunales y que los diputados tienen otras opciones para articular el mecanismo de control cambiando el proyecto. Así, ha explicado que además del "desdoblamiento" del Consejo que plantea la norma asturiana, se podría encomendar la resolución de conflictos al órgano estatal o se podría generar un órgano específico para ello.

En su intervención inicial, Bernardo Fernández ha admitido que no sentía cómodo, dado que, a pesar de haber sido citado como experto, no deja de ser el presidente del Consejo Consultivo, un órgano que ha emitido un dictamen sobre el anteproyecto en discusión. "Por respeto institucional, no nos impliquen en esta polémica", ha dicho a los diputados. "Tenemos una trayectoria que nos avala", ha comentado, remitiéndose a los dictámenes que ha emitido el organismo, rechazando de plano cualquier acusación de servilismo.

Las críticas de los expertos venían dadas fundamentalmente porque sea el Gobierno el que nombre a la mayoría de los miembros del Consejo Consultivo. Bernardo Fernández ha replicado que "alguien tiene que designar", salvo que se decida nombrar "por sorteo". Y ha añadido que lo importante es que dote al órgano de un estatuto "que garantice su independencia".

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