Los trabajos de reforma interior que se realizan en el edificio principal del tanatorio de Torrero han concluido la segunda fase de obras, de acuerdo al calendario previsto, de manera que ya se han modernizado los ocho velatorios ubicados en la primera planta.

La transformación del edificio continuará a partir del próximo lunes, 25 de agosto, con el cierre del pasillo que da acceso a los velatorios de la planta baja, situados a la derecha de la escalera principal (velatorios 1, 2, 3 y 4).

La concesionaria del Complejo Funerario de Torrero, Serfutosa, ha comenzado el 7 de julio una intervención en el edificio principal del tanatorio (unas instalaciones que se levantaron en 1992 con una superficie construida de 4.610 metros cuadrados) que va a suponer un importante cambio en la decoración de las estancias, otorgando a las mismas mayor confort para los usuarios y un clima de mayor tranquilidad y privacidad.

La inversión prevista para estos trabajos es de 709.000 euros y el plazo previsto de la intervención es de cinco meses. No obstante, los trabajos se han organizado por fases, ya que se trata de un servicio que no puede cerrar sus puertas para abordar una reconversión.

Hasta el momento, se han realizado transformaciones en los dos pasillos de velatorios de la planta primera, que no han alterado ni el servicio ni el trabajo del edificio, ya que las obras de más envergadura y que pueden ser más molestas por ruidos o vibraciones se realizan por la noche.

Este martes han entrado en servicio los velatorios 15, 16, 17 y 18, situados en el pasillo izquierdo de la primera planta, una vez que han concluido las tareas de reforma y de limpieza.

La próxima semana

El próximo lunes,25 de agosto, las obras se trasladarán a la planta baja y volverán a cerrar al público cuatro velatorios, ha informado el Ayuntamiento de Zaragoza en una nota de prensa.

Precisamente, una de las razones para organizar los trabajos en fases radica en la necesidad de mantener la actividad de las salas, donde las familias y los amigos velan a sus fallecidos antes de la inhumación o de la incineración. Mientras duran las obras, las necesidades de ciudad están debidamente atendidas con las quince salas que permanecen operativas (doce en el mismo edificio y tres en el edificio B del complejo, que se rehabilitó en 2011).

Una vez que concluya la puesta al día de todas las salas de velatorios, se abordarán los trabajos que afectan al hall y a dos las capillas, que se refundirán en una de mayores dimensiones. La última fase de obras se realizará en la primera planta en la zona de despachos y cafetería.

Los trabajos que se están desarrollando suponen el pintado de las salas y pasillos con un revestimiento vinílico en color blanco, el forrado de las paredes con láminas de madera de roble, que además de generar más calidez en las estancias, mejoran la acústica del edificio.

Los cambios afectan también a las puertas, que se sustituyen por otras de mayores dimensiones, con paños de cristal en la zona superior para tamizar la luz natural; a la iluminación eléctrica, que se utiliza para lograr ambientes de mayor sosiego, y al mobiliario. En definitiva se trata de unos cambios que van a combinar confort y funcionalidad y que están modernizando el edificio.

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