«Antes se producían cada 40 años, y ahora, cada cuatro y con mayor nivel», por eso es imprescindible la puesta en marcha de un plan de prevención de avenidas en el Ebro. El alcalde de Pradilla, Luis Moncín, resumía así el espíritu de la reunión mantenida ayer por ediles de pueblos de la ribera afectados por las últimas inundaciones, quienes insistieron en reclamar la declaración de la zona como «catastrófica».

Los alcaldes impulsaron la constitución de una plataforma conjunta, que presionará para que se pongan en marcha un plan de prevención de avenidas en la cuenca del Ebro. Un plan que debería incluir una profunda limpieza y adecuación del cauce, además de acompañarse de importantes ayudas económicas para los agricultores de la zona, para que no abandonen sus explotaciones.

Los ediles reclamaron la participación de los municipios afectados en cualquier programa de actuación que se vaya aplicar desde las Administraciones aragonesa y estatal.

Por su parte, la organización ecologista Coagret insistió en que dragar el cauce y limpiar la vegetación de la ribera del Ebro está contraindicado en un informe realizado por expertos en hidrología para la DGA en 2003. Dicho plan propone eliminar y alejar motas y permitir las inundaciones controladas.