Fire Thunder, Man Afraid of His Horses and Pipe, 1868
Tres jefes indios retratados por Alexander Gardner The Nelson-Atkins Museum of Art,

Aunque alcanzó notoriedad como uno de los fotógrafos más activos de la Guerra Civil estadounidense, Alexander Gardner (1821-1882) labró una carrera variada —hizo el último retrato del presidente Abraham Lincoln y fue la única persona autorizada para retratar las ejecuciones de los implicados en el complot que acabó con la muerte del mandatario— y polémica: está comprobado que firmó como suyas obras que habían hecho sus ayudantes y manipuló varias fotos bélicas para acrecentar el dramatismo —en la icónica Confederate Dead at Devil's Den Gettysburg movió el cadáver de un soldado casi 40 metros para colocarlo en un escenario mucho más sensacionalista—.

Pese a todo, Gardner, nacido en Escocia pero emigrado a los EE UU en 1856, sigue permaneciendo entre el grupo de pioneros que introdujeron el fotoperiodismo al otro lado del Atlántico y trabajaron, pese a la dificultad de moverse con enormes equipos, sobre el terreno en el que se estaba escribiendo la historia. Ahora salen a la luz dos colecciones que muestran a los últimos indios de las praderas antes de que fueran totalmente sometidos y en gran parte aniquilados.

La transformación llegó por tren

Across the Indian Country: Photographs by Alexander Gardner, 1867-68 (A lo largo del territorio indio: fotos de Alexander Gardner, 1867-1868) muestra la profunda transformación del oeste de América del Norte con la llegada del ferrocarril. La muestra, organizada por el Museo de Arte Nelson-Atkins de Kansas City (EE UU), estará en cartel hasta el 11 de enero de 2015.

Trabajaba por encargo del Gobierno de los EE UU Formada por dos cuerpos de trabajo realizados por Gardner por encargo del Gobierno para documentar a representantes y jefes de los pueblos nativos de los EE UU que deseban firmar tratados de paz y, en segundo lugar, para inspeccionar la ruta propuesta por la empresaKansas Pacific Railway para tender una ruta ferroviaria que uniera ambas costas del país.

A través de grandes llanuras

Las fotos de Gardner para la compañía ferroviaria son paisajísticas y muestran los lugares por los que discurriría posible trazado de la ampliación de la línea a través de las cadenas montañosas de Colorado, el desierto de Nuevo México, Arizona y California. Hacen hincapié en la facilidad de la futura construcción del ferrocarril a través de las grandes llanuras y el potencial para el desarrollo económico de las zonas que atravesaría el tren.

La mitad de la muestra es de negociaciones de paz con los indios Las fotografías de la encuesta sobre la "evanescente frontera" de los territorios indios, como dicen desde el museo, constituyen aproximadamente la mitad de la exposición. Hay imágenes tomadas durante las negociaciones de tratados entre los indios de las praderas y la comisión de paz en Fort Laramie (Wyoming) en 1868. Las guerras indias —más de 40 desde 1823— languidecían y los líderes de las naciones nativas estaban dispuestos a hacer concesiones ante la amenaza de ser masacrados.

Crow, Arapahoe, Cheyene...

Gardner fotografió a muchos jefes de las tribus de los Crow, Arapahoe, Oglala, Minneconjous, Brule y Cheyenne. Las imágenes son notables, tanto por la variedad de tribus representadas como por la documentación franca de la forma cotidiana de la vida de los indios, incluidos los campamentos, ceremonias y lugares de enterramiento y los procedimientos de paz.

Estaban  interesados en la paz y sólo encontraron promesas vacías "Estas fotografías son revolucionarias", dice Julián Zugazagoitia, director del Nelson-Atkins. "Gardner capturó imágenes de la vida india que nunca se habían fotografiado. Envueltos en mantas, llevando pipas de la paz, muchos de los jefes indios estaban verdaderamente interesados en la paz y sólo encontraron promesas vacías. Estas imágenes son conmovedoras y melancólicas al documentar cómo la rica cultura de la población indígena fue marginada".

Desde 1871, Gardner abandonó la fotografía y fundó una compañía de seguros. Cuando se le preguntaba por su obra, decía que hablaba por sí misma y que sería de interés perdurable.