La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha adjudicado por 3,31 millones de euros el proyecto de modernización y ampliación de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Iznájar.

Según ha informado la GHG, esta actuación permitirá duplicar la actual capacidad de tratamiento de agua, hasta alcanzar un volumen de potabilización de 1.200 litros por segundo, para lo que se construirá un nuevo decantador, similar a los tres ya existentes, y seis nuevos filtros de 100 litros por segundo cada uno de ellos, que se sumarán a los seis con que ya cuenta la infraestructura.

Esta inversión se financiará mediante fondos Feder, por lo que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir afrontará el 80 por ciento de la inversión, mientras que el 20 por ciento restante será aportado por la Empresa Provincial de Aguas de Córdoba (Emproacsa), dependiente de la Diputación de Córdoba.

Además, se contempla una línea completa de recuperación de aguas de lavado para el tratamiento de los fangos de la ETAP, un edificio de almacén, taller y sala de reuniones, la ampliación y renovación de las instalaciones eléctricas, la implantación de varios sistemas de automatización y control de todo el sistema y, finalmente, obras de urbanización que incluyen viales y pavimentaciones y alumbrado exterior, entre otras.

Aunque la actuación principal se centra en aumentar considerablemente la capacidad de potabilización de la ETAP, ésta también necesita modernizar el sistema de tratamiento incorporando filtros de carbón activo granular para garantizar un agua de calidad para el consumo humano, toda vez que permitirá mejorar sensiblemente los vertidos al río Genil al recuperar las aguas de lavado y purgas.

La ETAP de Iznájar es uno de los orígenes de abastecimiento más importantes de la zona Sur de la provincia de Córdoba, ya que, junto con los manantiales de La Hoz y de Fuente Alhama, atiende actualmente a la demanda de más de 245.000 personas.

Esta infraestructura aprovecha las aguas del embalse de Iznájar, lo que supone una garantía prácticamente absoluta, aún en los años de máxima sequía. Aunque inicialmente la ETAP solo entraba en explotación en los meses de mayor demanda de agua, progresivamente ha ido aumentando su aportación y en la actualidad funciona durante todo el año, aunque se encuentra al límite de su capacidad en los meses veraniegos, por lo que resulta imprescindible su ampliación.

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