Una cosa es querer y otra poder. El Consejo Escolar de Euskadi pide rebajar la exigencia del nivel de euskera que el Gobierno vasco quiere imponer a todos los alumnos al terminar 4.º de ESO.

Educación presentó su reforma de los modelos lingüísticos el pasado 8 de marzo. A través del plan, el departamento aspira a que los escolares logren un nivel de euskera B-2 al terminar secundaria, una exigencia similar al first inglés.

Es un listón demasiado alto para el Consejo Escolar, que pide un perfil lingüístico a medio camino entre el B-2 y el B-1 (nivel básico).

«Tenemos que ser ambiciosos, pero con un punto de realismo para no crear frustración», señaló ayer Konrado Mugertza, presidente del Consejo Escolar, un órgano consultivo que aglutina a profesores, padres y alumnos de la educación vasca.

Para Mugertza, no es posible que en el plazo pensado por el Departamento (diez años), todos los alumnos alcancen semejante nivel. El Consejo recuerda que en la reforma se iba a considerar la realidad sociolingüística de cada centro; es decir, que no se iba a exigir el mismo euskera a un colegio de Markina que a uno de Sestao.

Así, el Consejo reclama fijar unos niveles mínimos para algunos centros y unos más altos para otros. Según un estudio del Ejecutivo vasco en 2004, sólo tres de cada diez alumnos del modelo B (un par de materias en castellano) y poco más del 60% del modelo D (todo en euskera) alcanzaban el nivel B-2. En el A (todo en castellano) nadie lo lograba. Una exigencia que ahora Educación pretende extender a todos los alumnos de 4.º de ESO.

Eso sí, esta reforma se pondría en marcha en primero de primaria el curso que viene. No afectaría a los actuales alumnos.

Faltan 6.000 plazas de 0 a 2 años

En Euskadi faltan plazas de guardería, pero el problema será peor en años posteriores si no se ponen medios. Según el Consejo Escolar, la natalidad ha crecido un 30% en la última década, por lo que será necesario ofertar unas 2.000 plazas anuales más durante tres años para cubrir la demanda de aulas de 0 a 2 años. Además, el Consejo recomienda que las haurreskolas se equipen mejor para igualarse a los centros privados; echa en falta comedores, por ejemplo. Por último, es necesario acoger mejor a los escolares inmigrantes. Actualmente son 13.000 (6% del total). Siete de cada diez se concentran en la red pública y la mitad de ellos estudian en modelo A. El Consejo Escolar reitera que es imprescindible que el Gobierno vasco reparta equitativamente a estos chavales. Para ello, será imprescindible imponer medidas que obliguen a los centros privados a escolarizarles, quieran o no. No obstante, la distribución por modelos lingüísticos A, B y D desaparecerá desde 1º de primaria el próximo curso.