Elecciones en Afganistán
El candidato vencedor presidencial afgano Ashraf Ghani (izda) y su candidato para la vicepresidencia, Sarwar Danish. EFE/Jawad Jalali

El rechazo del candidato Abdulá Abdulá a la propuesta de la ONU de auditar 8.000 colegios electorales, algo que sí apoya el aspirante Ashraf Gani, deja en una encrucijada el papel mediador en Kabul del secretario de Estado de EEUU, John Kerry. "Estamos esperanzados en hallar un camino que nos proporcione las respuestas a nuestras preguntas, satisfaga nuestras dudas y defina el futuro" de Afganistán, dijo Kerry esta mañana antes de la reunión con el enviado especial de las ONU en el país asiático, Ján Kubis.

El candidato presidencial Abdulá rechazó por insuficiente la auditoría propuesta por la ONU Según un comunicado de la oficina del secretario de Estado, Kerry reconoció que Afganistán se encuentra en "un momento muy crítico" y que "la legitimidad de los comicios pende de una balanza" tras las acusaciones de fraude del candidato presidencial Abdulá. El jefe de la diplomacia de EEUU reconoció la "dura" labor realizada por Kubis en su papel de mediador en la crisis afgana, y cuya intercesión ha hecho posible que el candidato Gani acepte la propuesta de una auditoría del 44% de los votos.

Según un comunicado difundido hoy por la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), la auditoría sería realizada en un total de 8.050 centros electorales (el 35% del total) y serían revisados 3,5 millones de votos, para lo que se necesitarían "hasta 14 días". Un portavoz de Gani, Daud Sultanzoi, confirmó la decisión del candidato de aceptar la auditoría, "que son casi la mitad de los votos totales" depositados el 14 junio. "Creemos en la auditoría más intensiva y amplia posible para restaurar la fe" en el proceso electoral, afirmó Gani en compañía de Kerry antes del encuentro entre ambos.

Sin embargo, el candidato presidencial Abdulá rechazó por insuficiente la auditoría propuesta por la ONU. Según un portavoz de Abdulá, Ahmad Oriyakhail, éste definió como "inaceptable" una revisión que abarcaría 3.000 centros menos que los que propuso su partido, por lo que no cubrirían a su juicio todos los votos fraudulentos.

Abdulá había propuesto además que la auditoría la realizaran observadores internacionales y la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), pero el nuevo acuerdo dejaría esa labor en manos de los organismos electorales afganos, en los que no confía. Para el candidato, tanto los organismos electorales como el presidente saliente, Hamid Karzai, son los causantes del supuesto amaño de votos en beneficio de Gani, que según los resultados preliminares obtuvo un 56,44% de las papeletas, frente al 43,56% de Abdulá.

El proceso electoral se desarrolla mientras el conflicto de Afganistán se halla en uno de sus momentos más sangrientos Karzai, en tono reconciliador, se mostró favorable a través de un comunicado a aceptar cualquier solución a la crisis electoral que se vive en Afganistán siempre que se enmarque dentro de la "legislación afgana y los candidatos se comprometan a respaldarlo".

Después de 13 años en la Presidencia y sin la posibilidad de presentarse a un tercer mandato de acuerdo con la Constitución, Karzai aseguró que se están llevando a cabo los preparativos para que, según el calendario previsto, el nuevo mandatario del país tome posesión del cargo el 2 de agosto. Antes, sin embargo, se deberá alcanzar un acuerdo para evitar que se agrave la crisis que vive Afganistán y que podría desencadenar, según diversos analistas, una guerra civil como la que vivió el país en los años 90.

Tras conocer los resultados preliminares el lunes, Abdulá los rechazó y llegó a amenazar incluso con retirarse de la carrera presidencial, como hizo en 2009 ante el supuesto fraude perpetrado por Karzai, y formar un gobierno paralelo. El presidente estadounidense, Barack Obama, telefoneó ese mismo día a Abdulá tras conocer su reacción y le recordó que la ayuda de EEUU a Afganistán está en juego si Washington detecta "violencia o medidas extraconstitucionales" para acceder al poder.

El proceso electoral se desarrolla mientras el conflicto de Afganistán se halla en uno de sus momentos más sangrientos desde la invasión de Estados Unidos, que propició la caída del régimen talibán en 2001.

La fuerza de la OTAN (ISAF) concluirá su misión en Afganistán a finales de este año, pero Estados Unidos ha anunciado que mantendrá unos 9.800 soldados en el país hasta completar su salida total a finales de 2016.