Vecinos de Angrois
Isidoro Castaño y Martín Rozas (dcha e izqda) recibiendo un premio honorífico de una asociación vecinal alicantina. AAVV ANGROIS

El mayor deseo en la Asociación de Vecinos de Angrois, un año después del accidente del Alvia, es esquivar los focos mediáticos para que estos iluminen exclusivamente a las víctimas. Están dispuestos, si hiciera falta, a ceder el título de Héroes de Angrois a supervivientes y familiares. Que ya empieza a pesar tanto honor, de todos modos. "Nos han hecho veintitantos homenajes por todo el país, y a ellos (a las víctimas) ninguno", denuncia Isidoro Castaño, secretario de la Asociación de Veciños. "Pareciera que a las autoridades les guste más la foto con los héroes que con los que de verdad la necesitan porque están sufriendo. Les da vergüenza negarles lo que piden y es como si quisieran ocultarlos, ningunearlos", prosigue.

Pudimos actuar como seres humanos unas horas, pero es que hay gente que es un héroe todos los días Sin embargo, todo apunta a que traspasar la corona de los laureles no será tarea fácil. Hace unos días se supo que ha prosperado la nominación de los Héroes de Angrois al premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que solicitó un malagueño a través de la plataforma Change.org. Solo pensar en la posibilidad de que en septiembre resulten agraciados eriza la piel de Isidoro Castaño. "Hay que ser agradecido cuando te conceden un premio, pero ¿el Príncipe de Asturias? No, ese no lo quiero, es injusto", sostiene con gran convencimiento. Y dice no ser el único en Angrois que cruza los dedos este verano para que no les caiga tamaño galardón.

"Pudimos actuar como seres humanos unas horas, pero es que hay gente que es un héroe todos los días. Sin ir más lejos las personas que llevan el comedor social de la Cocina Económica o el albergue de San Francisco, gente que da cafés por la noche a los mendigos. Todos ellos están dando su vida por los demás todos los días. Me parece injusto", argumenta Castaño. "¿Y luego está el dinero del premio?" —50.000 euros— "Habrá que ratificarlo en la asamblea, pero ya hemos pensado en donarlo, que a nosotros nos quemaría las manos".

De momento, la asociación de vecinos ya ha dicho que no acudirá al acto de entrega de la Medalla de Oro de Galicia que les quiere entregar la Xunta, previsto para el día 24 de julio, víspera de la festividad de Santiago de Compostela y coincidiendo con el aniversario del accidente.

Presión psicológica enorme

La parroquia de Angrois no es la misma desde que aquel Alvia tomó la curva a velocidad desproporcionada a las ocho de la tarde de un 24 de julio. El puente sobre las vías del ferrocarril sigue desde entonces lleno de flores, de recordatorios y el trajín de cámaras no ha cesado. Pero es la junta directiva de la Asociación de Veciños la que más dificultades encuentra para retomar la normalidad de sus trabajos, familias y rutinas, de pasar página y curar las heridas psicológicas de la tragedia que colocó a la barriada en el mapa.

"Vienen las víctimas y salimos a recibirlas. El otro día mismo estuvo aquí un policía que viajaba en el tren. Me contó que volvía de Madrid de solucionar los papeles del seguro por otro accidente, de coche, en el que también se había salvado de morir. Estaba convencido de tener un ángel custodio", recuerda Castaño, quien señala a Pilar, la dueña del único bar de la zona, como la vecina que quizás a día de hoy siga más afectada. "Todos van allí a contar y a escuchar historias. Para ella la presión psicológica es enorme".

Pasar página es imposible

Y cuando no vienen supervivientes, prensa o curiosos a Angrois, son los vecinos de la asociación los que viajan a algún rincón del país para ser homenajeados. Todas las semanas les entregan placas, les dedican poemas, o reciben la llamada de alguien para agradecerles el coraje que demostraron al socorrer a las víctimas atrapadas en los vagones. O por aplaudirles el cariño con el que sostenían las manos de los heridos que, tirados sobre las vías, esperaban la llegada de los servicios de emergencias.

Lo que más nos valoran las víctimas es que no les dejamos solos "Los supervivientes lo que más nos agradecen es la compañía que les hicimos. Yendo un poco más lejos hay algunos que te dicen que gracias a nosotros no hubo más víctimas porque los rescatamos a tiempo, pero lo que más valoran es que en esos duros momentos no les dejamos solos", según Castaño. Por eso el barrio entero volverá al puente sobre las vías del tren a hacer compañía a las víctimas en su aniversario. Las asociaciones Apafas y la Plataforma Alvia 01455 ya han anunciado para esa tarde el descubrimiento de una placa con su agradecimiento a la ayuda recibida de los vecinos.

"Nosotros sí queremos pasar página, pero es que es imposible", reconoce Castaño.

Bomberos y psicólogos, un año después

Jesús Martínez Sánchez, sargento de bomberos del Concello de Santiago, vive el aniversario con "desasosiego" porque se hace duro rememorar los malos momentos vividos en las vías de Angrois. "Superado no está. Es una situación que no es normal. Cuando llegó el aviso pensábamos que era un descarrilamiento con dos o tres heridos, no un escenario de película de tragedia", explica Martínez. Durante este año los bomberos han necesitado el apoyo de los psicólogos. Lo hablaron, lo sudaron y lo lloraron en grupo. A día de hoy, el sargento de bomberos se queda con la disponibilidad que mostró su gente ese día. Acudieron al parque hasta los que estaban de vacaciones. "Todos colaboraron. El que sacó a un herido del vagón fue ayudado por sus compañeros, que le pusieron la escalera, le pasaron el material, o se quedaron en el parque móvil para atender alguna otra posible urgencia", resume. Martinez cree que está "muy bién" recordar a las víctimas, pero opina que "el luto tiene que tener su tiempo" y que "hay que pasar página. Si no la herida no termina de cerrar nunca".

Ana Isabel Martínez Arranz coordinó el dispositivo de atención psicológica interviniendo directamente en los cuatro espacios en los que esa noche fueron atendidos las víctimas y sus familiares: las estaciones de Coruña y Ferrol, el edificio que alojó a las familias y las vías de Angrois. Permaneció en el puesto de mando hasta las cuatro y media de la mañana. "Fue lo más gordo en lo que vamos a intervenir directamente. Esperamos que no nos vuelva a tocar". Su mejor recuerdo: "La capacidad de reacción que demostramos. Lo bien que se trabajó. Allí no había chalecos, uniformes, estábamos en el mismo barco, todos los profesionales dieron el 200%", asegura. Un año después, el colegio de psicólogs continúa analizando las mejoras posibles en la coordinación de grandes accidentes. Y en el plano emocional, Martínez reconoce que estas fechas "remueven sentimientos. Quizá cuando pasen los homenajes, la situación se vuelva a estabilizar". Al menos eso confía.

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