Lorenzo Silva: "No justifico la violencia, pero a veces me parece hasta poca la que hay..."

  • El escritor publica nueva entrega de su exitosa serie negra de Bevilacqua y Chamorro: 'Los cuerpos extraños' (Destino).
  • La corrupción es el pilar fundamental de la trama de esta novela.
  • "Yo nunca he dicho que fuera a escribir mi última novela de esta serie", matiza ante los comentarios sobre el fin de la saga.
El escritor Lorenzo Silva
El escritor Lorenzo Silva
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Ha sido de los pocos escritores que la última mañana de la Feria del Libro de Madrid tenía una más que respetable cola para firmar su obra. Entre casetas poco concurridas destacaba la de Lorenzo Silva: sus casi veinte años escribiendo y su respeto hacia la literatura tienen mucho que ver. Y sobre todo, digan lo que digan algunos empeñados en que el público es tonto, los lectores no son tan fácilmente manipulables. Sí, había alguna que otra cola algo cuestionable, pero la de Silva era muy significativa.

Su nueva entrega de novela negra, Los cuerpos extraños (Destino), se adentra en ese tema tan desgraciadamente actual como la corrupción. Lorenzo Silva, que fue abogado pero que dejó de ejercer para dedicarse a la literatura, sabe muy bien de lo que habla, aunque sea ficción.  Por supuesto estará en una de las citas más importantes del género: la Semana Negra de Gijón (del 4 al 13 de julio).

Dicen que se despedirá en su próximo libro de Bevilacqua y Chamorro, ¿de verdad lo hará? Es más, ¿cree que podría?

No, ya he oído que se anda diciendo eso, pero ha debido de ser un malentendido. De hecho mi planteamiento es sacar una cada dos años, en años pares. La siguiente, en 2016. No creo que sea bueno sacar una novela al año. No se debe ordeñar tanto la vaca. Así que hasta que se jubile Bevilacqua queda mucho tiempo.

A lo mejor hasta sigue ejerciendo, ¿o cree usted que todos han de jubilarse a la misma edad?

Cuando lleguemos a esa edad, ya no habrá pensiones. Las de ahora ya son una ficción... Yo no he contado nunca con una pensión, sé que siempre tendré que tener actividad, cosa que me parece muy saludable. Además, en profesiones como las intelectuales uno puede estar activo hasta el final. No le encuentro atractivo al ocio ilimitado.

No ha tenido que irse lejos para buscar casos de corrupción en los que inspirarse...

He hecho un destilado del caso peor de corrupción. Lo del ladrillo ha sido aquí... Se le encomendaron tantas cosas: las nóminas de los ayuntamientos, no nos engañemos, buena parte de la financiación de los partidos... El ladrillo pagaba las obras y montó tal ecosistema que acabó llegando lo que cuento en la novela. Hay mucho dinero por ahí buscando blanquearse. El blanqueo ideal es la actividad inmobiliaria y parte de ese dinero no es dinero negro, es dinero rojo, dinero del crimen, y aquí se ha blanqueado dinero del crimen. Yo lo que intento contar es eso, el corrupto no sólo trabaja contra el bien común en la medida que toma decisiones en su propio beneficio sino que entra en connivencia con agentes criminales.

¿Cuál fue el caso que más le inspiró?

Uno que se produjo en 2007 de un ayuntamiento de Alicante de unos 3000 habitantes. Al alcalde lo ejecutaron: cinco tiros a la puerta de su casa y la investigación sigue abierta, porque siete años después no se ha celebrado el juicio. Allí acabó imputado el teniente alcalde, el concejal de urbanismo, aparecieron unos sicarios, una megaoperación urbanística. Ya hay algún otro caso en el que se han detectado conexiones de un alcalde con el crimen organizado. Quería ir al caso extremo, cuando la corrupción se convierte ya en un desastre sin paliativos.

Pero a veces la realidad va más allá...

¿Lo dices por lo de León?

Sí, es que ha sucedido casi al tiempo: su libro y el asesinato de Isabel Carrasco...

A mi editora se le pusieron los pelos de punta. La historia es diferente, pero sí hay algún elemento que no es azaroso, digamos que, y no voy a imputarle nada a nadie, ha habido una serie de comportamientos que han desbordado tanto a la opinión pública que se han llegado a generar situaciones de resentimiento, y una violencia psíquica, porque cuando a alguien no le das que le has prometido, generas tensiones que pueden acabar en violencia física. Y ha llegado a la ciudadanía. En León es un ama de casa y algo trastorna mucho a esa mujer para que compre esa pistola y acabe matando a alguien. Esa gestión desleal de la cosa pública ha hecho que haya una violencia soterrada entre la ciudadanía. A veces me parece hasta poca, y no la justifico, pero esa violencia tiene un presupuesto: alguien ha hecho algo, alguien no está en su sitio.

¿A veces hasta le parece poca? ¿Estamos muy quietos?

Pasan cosas terribles. Yo tengo cerca una cacicada, unos que van a perder un ayuntamiento y a toda leche sacan unas oposiciones para colocar a los que se van a quedar fuera, y los interinos, a la calle. Esto lo he vivido yo. Y que personas así no vayan y peguen fuego al ayuntamiento es mansedumbre.

¿Puede entender esa mansedumbre?

Reaccionar violentamente no es una buena estrategia. La pena es que la partida de lo público esté amañada... Pero para eso también están las elecciones.

¿No ha sido claro el mensaje en las últimas?

Pero se ha tardado en dar. A mí de Podemos ni lo que dice ni la forma en que lo cuenta me seduce ni me atrae, pero es bueno que surja alguien que diga: esto no es vuestro, esto se os puede quitar, que esto no es vuestro cortijo y sentir el aliento en el cogote: que esto lo podéis perder.

En el fondo, ha sido un respiro...

Es sorprendente la gente que los ha votado, funcionarios por oposición de mediana edad, no te hablo de jóvenes airados. Y alguno que está en algún negociado te dice: los he votado porque ya está bien y esto tiene que reventar por algún lado. Y sí, tiene que reventar, pero hay que gestionarlo. Y a mí lo que me gustaría es que los partidos que están en el sistema, eso que él llama la casta...

¿No le parece que está bien 'traída' la palabra?

Sí, y casta es mucho más que PP y PSOE, aquí hay más partidos que tienen gobierno, administran presupuesto, colocan a gente... Este país tiene muchas administraciones públicas y todo el que tiene una concejalía de urbanismo no está libre de sospecha.

La integridad de la que este país parece haberse apeado: en su novela queda claro este mensaje...

Bueno, si es que alguna vez la tuvo. En algún momento se produjo rapacidad, había tanto dinero descontrolado..., porque ese es el problema. La corrupción es inevitable, lo que no es inevitable es que la corrupción crezca de manera incontrolada. Aquí el sistema es laxo e indulgente, y eso percibe la gente. Personas con imputaciones graves se presentan a las elecciones y están como diputados. Gente imputada en el Supremo. Han demostrado cosas que políticamente son improcedentes. La pregunta es por qué se ha convivido con esto. Y es porque había como un pacto mientras todos vivíamos bien, una especie de: de oye, que roben un poquito. Hay economistas que dicen que un poco de corrupción es bueno. Esos mil y pico millones de euros en la Ciudad de las Artes... No digo que sea corrupción, pero sí que son decisiones empobrecedoras. No han repartido, nos han empobrecido.

¿Somos todos un poco corruptos?, ¿contribuimos de algún modo?

Sí, porque generaron la ilusión de que se repartía. Hemos hecho un razonamiento opuesto a la realidad y a la lógica: hagamos trampas todos que somos más listos. Cuando toda una sociedad hace trampas es estúpida, no multiplica su patrimonio, sino que lo erosiona. No somos listos, somos tontos, funcionar sobre la picardía no es inteligente.

¿Hasta dónde llega esta corrupción?

Voy a hablar del mío. Llevo casi 20 años en este mundo, y he visto a muchos obsesionados con ir a tal fiesta y siempre ves cómo se arriman y ves publicaciones que salen y..., pero eso no vale para nada. Esto pasa por el culo atornillado a la mesa del ordenador, las horas que estás, lo otro no vale para más que un atajo ficticio. Y todo eso se ve y queda en evidencia. Este país no tiene visión a largo plazo y no importa dónde estés ahora, importa dónde estarás dentro de 20 años.

¿Seguimos sin entender que esto es una carrera de fondo?

Mira, tengo cuatro novelas escondidas porque no valen nada. Casi cualquiera puede llenar 300 páginas, pero no 300 páginas que se mantengan en pie.

Chamorro ya no es tan joven y se plantea en esta novela algunas cuestiones que nos importan en realidad a todas, ¿es su manera de denunciar determinadas realidades?

La mujer acaba asumiendo el rol, dejan trabajos que les apasionan y para los que están más que cualificadas, porque si no, no pueden formar una familia. Sigue existiendo esa presión social sobre la mujer.

Usted empezó a dedicarse en exclusiva a la literatura precisamente en un permiso de paternidad...

Sí, es que era una locura: el trabajo, la literatura, las clases... Estaba siempre trabajando y vi que mis dos vidas, la del trabajo y la escritura, entraban en colisión. Me vi un día en el Supremo y me dije: ¿qué haces tú aquí? Sentí que la literatura era mi sitio.

¿Y le sigue sorprendiendo el éxito?

Bueno, yo intento hacer literatura. Cuando dicen que un 60% lee, siempre digo: y un bledo. Muchos mienten y otros de los que dicen que leen, es un libro lo que leen al año.  No es lector alguien que lea menos de un libro al mes.

¿Le da miedo que este exceso de publicaciones de novela negra se acabe volviendo en contra de la novela negra? ¿O al contrario: la gente irá ya solo a lo seguro?

Al final se criba. De momento le ha venido bien, y es el único género en el que se apuesta.

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